Calculadora de cloro para piscina: dosis exacta
Calcular la cantidad de cloro necesaria para la piscina según su volumen y el nivel actual. Admite granulado, pastillas y cloro líquido.
Para subir el cloro libre de 0.5 a 3 ppm en una piscina de 48 m³ (48,000 litros) con cloro granulado al 65 %, hacen falta unos 185 g de producto. Con cloro líquido al 14 %, con una densidad de 1.1 g/mL, la dosis equivale a unos 779 mL, y con pastillas de tricloro al 90 % bastan unos 133 g.
El cálculo depende de tres datos: el volumen de agua, la diferencia entre el cloro deseado y el actual, y la concentración de cloro activo del producto. Esta página explica cómo se obtiene la dosis, qué tipo de producto conviene según el uso y qué errores son frecuentes al tratar el agua. Se trata de una estimación, cuya fiabilidad depende de la medición del cloro actual y del volumen introducido.
El volumen es el dato de partida más importante. Una piscina rectangular se calcula multiplicando largo, ancho y profundidad media, pero una piscina de forma irregular o con escalones necesita una estimación más cuidadosa. Si el volumen es una suposición, la dosis también lo es. La calculadora de volumen de piscina de esta web permite obtener este dato en poco tiempo.
La medición se hace con un kit de prueba DPD, que indica el cloro libre en ppm (mg/L). Los kits de tiras son los más sencillos, mientras que los reactivos líquidos dan una lectura más precisa. Antes de añadir cualquier producto, conviene revisar también el pH, porque el cloro pierde eficacia cuando el pH se aleja del intervalo recomendado en la ficha técnica del producto.
El resultado se actualiza automáticamente.
Usa la calculadora de volumen de piscina para obtener este dato.
Medido con un kit de prueba DPD. Pon 0 si no lo sabes.
1 a 3 ppm para mantenimiento normal; 5 a 10 ppm para tratamiento de choque.
Producto a agregar
para 48,000 L de agua, un aumento de 2.5 ppm
- Volumen de agua
- 48,000 L
- Cloro activo en el producto
- 65%
- Diferencia de cloro
- 2.5 ppm
Cómo funciona
Fórmula
Cómo funciona el cálculo
¿Cuánto cloro necesita la piscina?
Mantener el cloro dentro de los valores correctos es la base de un buen tratamiento del agua. El cloro elimina bacterias, algas y otros microorganismos que se multiplican en agua calentada por el sol, y así la piscina queda en condiciones seguras para el baño. Con poco cloro, las algas aparecen pronto. Con demasiado, se irritan los ojos y la piel, y el revestimiento se deteriora con el tiempo.
La calculadora determina la cantidad exacta de producto necesaria para llegar al nivel de cloro deseado, sea cual sea el tipo de producto disponible. Sirve tanto para correcciones puntuales como para calcular la dosis de un tratamiento de choque.
Cómo se calcula la dosis de cloro
La lógica es directa: cuanta más agua tiene la piscina, más producto hace falta para subir el nivel de cloro. La fórmula base es:
D = (V × ΔCl) / (P × 10)
D es la dosis en gramos, V el volumen en litros, ΔCl la diferencia entre el nivel deseado y el actual en ppm, y P el porcentaje de cloro activo del producto. El factor 10 recoge la conversión de miligramos a gramos y de porcentaje a fracción, de modo que el resultado sale directamente en gramos.
Por ejemplo, en una piscina de 48 m³ (48,000 litros), con cloro actual de 0.5 ppm y cloro deseado de 3 ppm, usando cloro granulado al 65 %, la dosis es:
D = (48,000 × 2.5) / (65 × 10) = 120,000 / 650 ≈ 185 g
Para el cloro líquido (hipoclorito de sodio al 14 %), la dosis en gramos se convierte en mililitros dividiendo por la densidad del producto: D_mL = D / ρ. En el ejemplo se supone una densidad de 1.1 g/mL, valor que debe confirmarse en la ficha técnica del producto. Con el mismo ejemplo, el cloro líquido al 14 % exige unos 857 g de producto, que equivalen a unos 779 mL. Por eso la dosis en volumen de cloro líquido es bastante mayor que la de granulado.
Si el cloro actual iguala o supera el deseado, ΔCl es cero o negativo y la fórmula no indica ninguna dosis de adición: no hace falta añadir producto. Un valor negativo no significa que haya que retirar cloro del agua, sino que el nivel ya es suficiente. La fórmula tampoco es válida con P igual a cero, porque un producto sin cloro activo no puede corregir el nivel.
Tipos de producto y cuándo usar cada uno
Los tres tipos de cloro más habituales suelen venderse en tiendas de productos para piscinas, en ferreterías y en distribuidores especializados en tratamiento de agua. Cada uno tiene una concentración distinta de cloro activo, así que la dosis cambia según el producto.
Cloro granulado (ejemplo: 65 % de cloro activo): es el más versátil. Se disuelve con rapidez y resulta adecuado para dosis puntuales y tratamientos de choque. Es el producto más usado en piscinas particulares. Debe disolverse en una cubeta con agua de la propia piscina antes de añadirlo al agua.
Pastillas de tricloro (ejemplo: 90 % de cloro activo): tienen una concentración más alta, por lo que se usa menos cantidad. Son de liberación lenta y se emplean en el mantenimiento continuo con un dosificador flotante. Como tienen pH ácido, conviene vigilar el pH del agua con regularidad cuando se usan.
Cloro líquido (hipoclorito de sodio, ejemplo: 14 % de cloro activo): es más común en piscinas públicas, aunque también se encuentra para uso doméstico. Su concentración es más baja, así que la dosis en volumen es bastante mayor. Pierde eficacia con el tiempo una vez abierto, por lo que conviene consumirlo en poco tiempo.
Nivel de cloro libre: mantenimiento y tratamiento de choque
El cloro libre es el cloro realmente disponible para desinfectar el agua. El nivel de mantenimiento debe situarse dentro del intervalo que indique la ficha técnica del producto utilizado y que se comprueba con un kit de prueba. Si el nivel queda por debajo de ese intervalo, el agua pierde capacidad desinfectante. Si queda por encima, puede causar irritación en la piel y en los ojos.
El tratamiento de choque eleva el cloro de forma temporal, por encima del nivel habitual, hasta el valor que indique la ficha técnica del producto de choque. Se aplica cuando el agua adquiere un tono verdoso por presencia de algas, después de tormentas o de periodos de mucho uso, o al abrir la piscina tras un cierre prolongado. Después del choque, conviene esperar a que el cloro vuelva a un nivel seguro, comprobado con el kit, antes de volver a bañarse.
El método DPD (N,N-dietil-p-fenilendiamina) es el habitual para medir el cloro libre en piscinas, y su procedimiento de referencia se describe en la norma ISO 7393. Los kits están disponibles en tiras o en reactivos líquidos, y se venden en tiendas especializadas en tratamiento de agua para piscinas.
Errores frecuentes al tratar la piscina
Añadir cloro sin conocer el volumen. Si no se sabe cuántos litros tiene la piscina, cualquier dosis queda en estimación. La calculadora de volumen de piscina de esta web permite obtener este dato en poco tiempo.
Ignorar el pH. La eficacia del cloro depende del pH. Si el pH se aleja del intervalo recomendado, el cloro pierde eficacia aunque su concentración sea elevada. Comprobar y ajustar el pH antes de corregir el cloro es una práctica básica de mantenimiento.
Echar el granulado directamente en la piscina. El cloro granulado no debe lanzarse en seco sobre el revestimiento, porque puede decolorar o dañar la lámina de vinilo o la fibra. Siempre debe disolverse antes en una cubeta con agua.
Usar cloro doméstico como sustituto. El cloro de uso doméstico tiene una concentración variable y suele llevar perfumes y estabilizantes que no son adecuados para el agua de baño. Los productos específicos para piscinas tienen una concentración controlada.
Seguridad al manipular el producto
Los productos concentrados deben guardarse en un lugar fresco, seco y ventilado, fuera del alcance de los niños, en su envase original y bien cerrado. No deben mezclarse entre sí ni con ácidos, porque la reacción puede liberar gases tóxicos. Al manipularlos conviene usar guantes y gafas, y añadir el producto siempre al agua y nunca al revés.
Cuándo no usar esta calculadora
La fórmula supone un volumen conocido y una medición fiable del cloro actual. No sirve para piscinas de sal, que generan cloro por electrólisis, ni para dosificar desinfectantes distintos del cloro. Tampoco sustituye a la medición: si el resultado del kit no coincide con lo esperado, conviene repetir la prueba antes de añadir más producto.
El cloro se consume con el sol, la carga de bañistas, la materia orgánica y la lluvia, por lo que la dosis calculada es un punto de partida y no un valor fijo. Antes de cada tratamiento, conviene medir de nuevo.
Cuándo consultar a un profesional
En piscinas particulares, conviene un mantenimiento periódico por una empresa especializada cuando aparecen algas de forma repetida, variaciones de pH sin explicación o signos de deterioro en el revestimiento. Si la instalación implica obra, deben obtenerse los permisos municipales que correspondan. Si la piscina es de uso público o comercial, conviene consultar a las autoridades sanitarias locales sobre los requisitos de control de calidad del agua.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas veces por semana conviene tratar la piscina con cloro?
En temporada de uso intensivo conviene medir y corregir el cloro con frecuencia, sobre todo después de un uso intenso o durante periodos de calor. Una piscina que se usa a diario consume cloro con más rapidez. En periodos sin uso, basta con medir con menos frecuencia. Lo importante es medir antes de cada tratamiento, porque el consumo depende del sol, de la carga de bañistas, de la materia orgánica y de la lluvia.
¿Cuál es el nivel de cloro ideal para una piscina particular?
El nivel de cloro libre ideal depende del producto y de las indicaciones de su ficha técnica o del fabricante del equipo de tratamiento. Si el nivel es bajo, el agua pierde capacidad desinfectante. Si es alto, puede causar irritación en los ojos y en la piel. Conviene medir con un kit de prueba DPD antes de cada tratamiento, porque así se evitan sobredosis y la dosis se ajusta a la situación real del agua.
¿Se puede usar cloro doméstico en lugar de cloro para piscinas?
No se recomienda. El cloro de uso doméstico tiene una concentración de hipoclorito variable, suele contener perfumes y estabilizantes, y pierde eficacia con rapidez al almacenarse. Los productos específicos para piscinas tienen una concentración controlada y están formulados para el agua de baño. Con cloro doméstico, la dosis no se puede calcular con precisión, porque no se conoce bien su concentración real.
¿Cuál es la diferencia entre el cloro granulado y las pastillas de tricloro?
El cloro granulado se disuelve con rapidez y resulta ideal para correcciones puntuales. Las pastillas de tricloro tienen una concentración de cloro activo más alta y se liberan despacio, así que sirven para el mantenimiento continuo con dosificador. Como las pastillas tienen pH ácido, conviene vigilar el pH del agua con regularidad cuando se usan. La dosis se calcula con el mismo método, cambiando solo el porcentaje de cloro activo indicado en la etiqueta.
¿Qué es el tratamiento de choque de la piscina y cuándo se hace?
El tratamiento de choque consiste en elevar el cloro libre por encima del nivel habitual, hasta el valor que indique la ficha técnica del producto de choque, con la bomba de filtración en funcionamiento continuo durante el tiempo que indique el fabricante. Se usa para eliminar algas, bacterias resistentes y cloraminas, que son las responsables del olor intenso a cloro. Después del choque, conviene esperar a que el cloro vuelva a un nivel seguro, comprobado con el kit, antes de volver a bañarse.
¿Cuándo conviene llamar a una empresa especializada?
Si el agua no recupera la transparencia después de varios tratamientos de choque seguidos, si el pH no se estabiliza dentro de los valores indicados por el fabricante o si aparecen manchas persistentes en el revestimiento, conviene recurrir a una empresa especializada. Un técnico especializado puede analizar el agua con reactivos DPD y valorar la causa del problema.
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Por RivoCalc · Revisado según la metodología editorial · Actualizado el 17 de junio de 2026
Resultado orientativo. La dosis calculada es una estimación que depende de la precisión de la medición y del volumen introducido. Conviene confirmar siempre la dosis en la ficha técnica del producto y medir el cloro antes de tratar el agua.
