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Calculadora de ahorro para la entrada de una casa

Cuánto tiempo hace falta ahorrar para reunir la entrada de una vivienda, a partir del precio, el ahorro mensual y la tasa de la cuenta.

Con una entrada del 20% del precio de la vivienda y un ahorro mensual equivalente al 1% de ese mismo precio, sin rendimiento en la cuenta, se tardan 20 meses en reunir la entrada. Si el dinero rinde intereses, el plazo se acorta algo, aunque la diferencia es pequeña en horizontes cortos.

El 20% es solo un supuesto de trabajo. Cada entidad financiera fija el porcentaje que financia según el tipo de inmueble, la finalidad del crédito y el perfil de cada solicitante, así que la entrada real puede ser mayor o menor. Por eso conviene usar la calculadora para ordenar el plan y, después, contrastar las cifras con una simulación bancaria.

En Argentina, la compra de una vivienda suele combinarse con un crédito hipotecario, y la entrada es la parte del precio que se cubre con ahorro propio. Además de la entrada, la operación genera honorarios del escribano, gastos de registro y otros impuestos o tasas que correspondan según cada jurisdicción. Estos costos no entran en el cálculo de la entrada, pero deben preverse aparte.

Esta calculadora combina el precio del inmueble, el porcentaje de entrada, el ahorro ya acumulado, el aporte mensual y la tasa nominal anual de la cuenta donde se guarda el dinero. Con esos datos estima cuántos meses faltan para alcanzar la cifra necesaria. Cuanto antes empiece el ahorro, más tiempo tienen los intereses para trabajar sobre un saldo cada vez mayor.

El resultado es una estimación. No tiene en cuenta el perfil crediticio, la evolución de los precios ni las condiciones concretas de cada entidad, que son los factores que determinan la entrada efectiva exigida en cada operación.

El resultado se actualiza automáticamente.

Valor de compra o de tasación de la vivienda que quieres comprar.

Parte del valor de la vivienda que cubrirás con fondos propios, sin financiación.

Cuánto tienes ya ahorrado para este objetivo.

Cuánto puedes ahorrar cada mes para la entrada.

Rentabilidad de la cuenta o producto donde guardas el dinero. Déjalo en 0 si no aplica.

Tiempo hasta alcanzar el objetivo

63 meses

5 años y 3 meses

Entrada necesaria
$ 25.000
Falta por ahorrar
$ 20.000
Intereses ganados con el ahorro
$ 1.161
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Cómo funciona

1

Se indica el precio de la vivienda que se pretende comprar, o una estimación realista para la zona elegida.

2

Se define el porcentaje de entrada que se cubre con fondos propios, sin recurrir al crédito.

3

Se introduce el monto ya ahorrado para este objetivo.

Fórmula

n = ln[(E·i + P) / (S·i + P)] / ln(1 + i), con n = (E - S) / P cuando i = 0
n — cantidad de meses necesarios para alcanzar la entrada
E — entrada necesaria (precio de la vivienda multiplicado por el porcentaje de entrada)
S — ahorro ya acumulado
P — ahorro mensual
i — tasa de interés mensual (tasa nominal anual dividida entre 12)

Cómo funciona el cálculo

Cuánto ahorrar para la entrada de una vivienda en Argentina

La compra de una vivienda en Argentina suele combinar fondos propios con un crédito hipotecario, pero casi ninguna entidad financia la totalidad del precio. La parte que el comprador debe cubrir con ahorro propio es la entrada. Saber con antelación cuánto hace falta, y durante cuánto tiempo hay que ahorrar, convierte un objetivo difuso en un plan con cifras concretas.

Cómo se calcula la entrada necesaria

La entrada resulta de multiplicar el precio de la vivienda por el porcentaje que se decide cubrir con fondos propios. Ese porcentaje no es igual para todos. Las entidades financieras fijan sus condiciones según el tipo de inmueble, si se trata de vivienda única y de uso permanente o de otra finalidad, y el perfil de cada solicitante. Por eso el porcentaje de entrada que se indique en la calculadora debe tomarse como un supuesto de trabajo, que luego se contrasta con una simulación real.

Definida la entrada, queda por calcular cuánto tiempo falta para reunirla. Ese tiempo depende de tres factores: el ahorro ya acumulado, el ahorro que se puede sostener cada mes y el rendimiento del dinero mientras espera.

Qué mide la fórmula

La calculadora resuelve el número de meses n a partir de la expresión n = ln[(E·i + P) / (S·i + P)] / ln(1 + i). E es la entrada necesaria, S el ahorro acumulado, P el aporte mensual e i la tasa mensual, que se obtiene dividiendo la tasa nominal anual entre 12. La lógica es la de una anualidad ordinaria con capital inicial: el saldo futuro de la cuenta es el ahorro inicial capitalizado más los aportes mensuales capitalizados, y se busca el mes en el que ese saldo iguala la entrada. Despejando el número de periodos se obtiene la expresión logarítmica.

Hay que tener presentes algunas hipótesis. Los aportes se realizan al final de cada mes, la tasa es constante durante todo el periodo y los rendimientos se capitalizan mensualmente. Si la cuenta paga con otra periodicidad, si la tasa cambia o si los rendimientos están sujetos a retenciones o impuestos, el resultado es una estimación y el plazo real puede variar.

El efecto del interés compuesto

Cuando se aporta una cantidad fija cada mes a una cuenta que genera intereses, el saldo crece por dos vías: el nuevo aporte y los intereses generados por el saldo que ya estaba. Al principio el efecto de los intereses es casi imperceptible, porque el saldo es pequeño. Con el paso de los meses, la base sobre la que se calculan los intereses aumenta y el saldo se acelera.

De ahí que empezar a ahorrar antes tenga un efecto mayor de lo que parece. No se gana solo más tiempo para aportar, sino más tiempo para que los intereses trabajen sobre un saldo cada vez mayor. Sin embargo, el efecto depende del horizonte: en plazos cortos, o con tasas bajas, la diferencia entre una cuenta remunerada y una sin rendimiento es pequeña. Una cuenta sin remuneración tiene un saldo que crece de forma lineal, y el plazo depende solo de la división entre el monto que falta y el ahorro mensual.

Casos límite

Hay situaciones en las que la fórmula requiere cuidado. Si la tasa es cero, el cálculo se reduce a n = (E - S) / P, es decir, la diferencia entre la entrada y el ahorro acumulado dividida por el aporte mensual. Este caso exige que el aporte mensual sea mayor que cero, porque sin aportes ni saldo inicial la entrada nunca se alcanza.

Si el ahorro acumulado ya iguala o supera la entrada necesaria, el numerador del logaritmo es igual o menor que el denominador y el resultado es cero o negativo. En ese caso no hay plazo que esperar: la entrada ya está reunida. Por último, si el ahorro mensual es cero pero existe saldo inicial y una tasa positiva, la fórmula puede seguir dando un resultado finito, aunque el plazo suele ser muy largo.

Monedas y unidades de referencia

Antes de introducir los datos conviene verificar que el precio de la vivienda, el ahorro acumulado y el aporte mensual estén expresados en la misma moneda o unidad. En el mercado argentino es habitual que los precios se publiquen en dólares o en unidades de cuenta ajustadas por inflación, como la UVA, mientras que el ahorro suele hacerse en pesos. Mezclar unidades distintas produce un plazo que no corresponde a la realidad. Si el precio de referencia está en una unidad indexada, la entrada debe calcularse en esa misma unidad y el ahorro debe convertirse a ella con la cotización del momento.

Gastos que se suman a la entrada

La entrada no es el único desembolso previo a la escritura. La operación genera honorarios del escribano, gastos de inscripción en el registro de la propiedad inmueble y otros impuestos o tasas que correspondan según la normativa de cada jurisdicción. Estos conceptos no entran en el cálculo de la entrada, pero tienen que cubrirse con fondos propios. Quien planifica solo con la entrada suele descubrir que le faltan recursos justo antes de firmar.

La escritura se realiza ante escribano, que da fe del acto y calcula los gastos concretos de la operación. Conviene pedir ese presupuesto con antelación. El Código Civil y Comercial de la Nación exige escritura pública para transmitir inmuebles, por lo que estos costos son inevitables en cualquier compra con escritura.

Apoyos públicos y cambios normativos

Si existe algún apoyo público para la compra de la primera vivienda, sus condiciones de elegibilidad, cupos y plazos pueden cambiar con frecuencia. Por eso no conviene asumir un apoyo en el plan de ahorro sin confirmarlo en la fuente oficial vigente en el momento de la compra y con la entidad financiera que concede el crédito.

Errores frecuentes al planificar el ahorro

Un error habitual es fijar la entrada según el precio de hoy y olvidar que los precios de las viviendas pueden cambiar durante el periodo de ahorro, sobre todo cuando el plazo es largo y la inflación es alta. Conviene revisar la estimación cada cierto tiempo en lugar de tratarla como un dato fijo.

Otro error es suponer que una cuenta de ahorro protege el poder adquisitivo. En contextos de inflación elevada, la tasa nominal puede quedar por debajo de la inflación, de modo que el dinero ahorrado compra menos aunque el saldo crezca. Por eso la calculadora pide la tasa nominal anual, que es el valor que usa la fórmula, y no la tasa efectiva que rinde el producto. Si solo se conoce la tasa efectiva anual, la nominal se obtiene así: tasa nominal anual = 12 × [(1 + tasa efectiva anual)^(1/12) − 1]. El resultado se introduce como porcentaje en el campo de la tasa.

También es frecuente suponer que la entidad financiará siempre el máximo que permite su política. La decisión final depende del análisis de riesgo de cada solicitud, de los ingresos del grupo familiar y de otros compromisos financieros. Una entrada superior al mínimo teórico funciona como margen de seguridad. Por último, muchas personas calculan el ahorro mensual sin contar con gastos variables, y un aporte que no se mantiene de forma constante alarga el plazo mucho más de lo que sugiere la cuenta inicial.

Cuándo usar la calculadora y cuándo no

La calculadora es útil para ordenar un plan de ahorro, comparar escenarios y ver cómo afectan al plazo el porcentaje de entrada, el aporte mensual y la tasa. Es menos adecuada como herramienta de decisión final, porque no modela el perfil de riesgo del solicitante, la evolución de los precios ni las condiciones concretas de cada crédito. Tampoco sirve para evaluar inversiones con rendimientos variables, ya que la fórmula supone una tasa constante.

Cuándo consultar a un profesional

Antes de firmar un boleto de compraventa conviene confirmar las condiciones concretas con una entidad financiera o con un asesor independiente. Las entidades financieras argentinas están supervisadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que publica estadísticas oficiales sobre tasas de interés y crédito. Esas series sirven de referencia para comparar el costo del financiamiento con el rendimiento que puede generar el ahorro para la entrada, aunque no sustituyen una simulación personalizada.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto hay que ahorrar para dar la entrada de una casa?

Depende del precio de la vivienda y del porcentaje que se decida cubrir con fondos propios en lugar de crédito. Se multiplica el precio por ese porcentaje para obtener el monto objetivo de la entrada. A esa cifra conviene sumarle los honorarios del escribano, los gastos de registro y otros impuestos o tasas que correspondan, que no forman parte de la entrada en sí pero deben cubrirse con ahorro propio. Una simulación con una entidad financiera permite confirmar qué porcentaje exige cada una.

¿Conviene juntar toda la entrada antes de comprar o pedir un crédito más grande?

Una entrada mayor reduce el monto financiado, lo que suele traducirse en una cuota mensual más baja y en menos intereses pagados a lo largo del crédito. Por el contrario, tardar mucho tiempo en juntar una entrada muy alta puede hacer que el precio de las viviendas suba mientras tanto o que cambie la situación familiar o laboral. No hay una respuesta única: el equilibrio depende de la capacidad de ahorro, de la estabilidad de los ingresos y de las condiciones de crédito vigentes en cada momento.

¿El rendimiento de la cuenta de ahorro cambia mucho el tiempo para llegar a la entrada?

Sí, sobre todo en plazos largos. El interés compuesto se aplica al saldo acumulado y no solo a los aportes mensuales, así que su efecto crece con el tiempo. Cuando el plazo es corto o la tasa es baja, la diferencia puede ser pequeña. En una cuenta sin rendimiento, en cambio, el tiempo depende solo de dividir el monto que falta entre el ahorro mensual.

¿Los gastos de escritura y los impuestos forman parte de la entrada?

No. La entrada es solo la fracción del precio de la vivienda que se cubre con fondos propios en lugar de crédito. Los honorarios del escribano, los gastos de registro y los impuestos o tasas que correspondan según la normativa de cada jurisdicción son costos adicionales. Deben sumarse a la entrada en el plan de ahorro total, porque se pagan con dinero propio alrededor de la escrituración.

¿Conviene contar con apoyos públicos para jóvenes que compran su primera vivienda?

Depende de si existe algún apoyo vigente en el momento de la compra, de su jurisdicción y de los requisitos de cada caso. Sus condiciones, cupos y plazos pueden cambiar con frecuencia, así que conviene confirmarlos con la entidad financiera y en la fuente oficial antes de planificar la compra en torno a ellos.

¿Cuándo conviene consultar a un profesional antes de decidir la entrada?

Antes de firmar un boleto de compraventa conviene confirmar las condiciones reales con una entidad financiera o con un asesor independiente. Un profesional puede comparar propuestas de varias entidades, aclarar qué entrada se exige según el perfil de riesgo de cada solicitante y señalar apoyos o beneficios que una simulación genérica no contempla. La calculadora sirve para ordenar el plan, pero no reemplaza esa evaluación.

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Por RivoCalc · Revisado según la metodología editorial · Actualizado el 18 de agosto de 2026

Esta calculadora ofrece una estimación con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. Los valores reales dependen de las condiciones de cada entidad financiera, de la tasa nominal anual que se aplique a la cuenta y de la situación particular de cada comprador. Para tomar decisiones financieras, debe consultarse a un profesional calificado o a la entidad financiera correspondiente.