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Calculadora de Coste Inicial: Franquicia vs Negocio Propio

Compara la inversión inicial de abrir una franquicia con la de un negocio propio equivalente, incluidos los costes recurrentes de la franquicia.

En un ejemplo hipotético con un canon de entrada equivalente al 20 % de la inversión común y una inversión extra del negocio propio del 35 %, la franquicia arranca con un coste inicial menor: 1,20 veces la inversión común frente a 1,35 veces. La regla que decide la comparación es sencilla: la franquicia sale más barata al inicio solo cuando el canon de entrada es inferior a la inversión extra que exige construir una marca propia.

Entre abrir una franquicia y lanzar un negocio propio equivalente, la diferencia de coste inicial está sobre todo en el canon de entrada y en los royalties que la franquicia cobra a lo largo del tiempo. A cambio, la franquicia ofrece una marca ya reconocida y un apoyo continuo del franquiciador. El negocio propio evita esos costes recurrentes, pero normalmente exige más tiempo y dinero para construir la marca y el proceso desde cero.

Esta calculadora separa lo que es común a ambas opciones (equipamiento, obras y existencias iniciales) de lo que es específico de cada una. El resultado muestra la diferencia de inversión inicial y una proyección del coste total al final del primer año, con los royalties y la aportación publicitaria de la franquicia ya incluidos. Sirve para ordenar la comparación antes de hablar con el franquiciador o con un asesor, no para sustituir su análisis.

Si el negocio se piensa para un local en Madrid, Valencia o Sevilla, conviene empezar por pedir al franquiciador la lista completa de pagos previstos en el contrato. La comparación solo es útil cuando ambas opciones tienen un tamaño y un sector parecidos, porque la inversión en obras y equipamiento de un restaurante no se parece a la de un servicio a domicilio. Las secciones siguientes explican cómo se estructura cada coste, cómo se lee el resultado, qué errores son frecuentes y cuándo conviene consultar a un profesional.

El resultado se actualiza automáticamente.

Importe que se paga una sola vez al franquiciador al firmar el contrato, y que suele cubrir la preparación de la apertura. Ajusta el valor indicado por la marca que estás evaluando.

Coste de preparar el local: obras, equipamiento, mobiliario y existencias iniciales. Suele ser similar entre franquicia y negocio propio, para el mismo tipo de actividad.

Coste adicional de lanzar un negocio propio sin marca reconocida: identidad visual, escaparate, primera campaña de publicidad y margen de error para ajustar el concepto.

Porcentaje de las ventas mensuales que la franquicia cobra de forma recurrente por el uso de la marca y el modelo de negocio. Consulta el valor exacto en el documento precontractual del franquiciador.

Porcentaje de las ventas mensuales destinado al fondo de marketing compartido de la red de franquicia, usado en campañas nacionales o regionales.

Facturación mensual que esperas alcanzar, usada para calcular el coste recurrente de los royalties y de la cuota de publicidad.

La franquicia exige más inversión inicial

7000 €

Diferencia entre el coste inicial de entrar en la franquicia y el de lanzar un negocio propio equivalente, antes de contar con los costes recurrentes de royalties y publicidad.

Coste inicial de la franquicia
35.000 €
Coste inicial del negocio propio
28.000 €
Coste recurrente mensual de la franquicia
560 €
Coste total en el 1.º año (franquicia)
41.720 €
Coste total en el 1.º año (negocio propio)
28.000 €

La proyección a 12 meses suma los royalties y la cuota de publicidad de la franquicia a las ventas mensuales esperadas. El negocio propio no tiene estos costes recurrentes, pero puede implicar gastos de marketing propios que no se incluyen automáticamente: ajusta la inversión extra si ya los conoces.

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Cómo funciona

1

Indicar el canon de entrada de la franquicia que se está evaluando, es decir, el importe que se paga una única vez al franquiciador.

2

Indicar la inversión en equipamiento, obras y existencias necesaria para abrir el local, que es común a ambas opciones.

3

Indicar la inversión extra que exigiría un negocio propio para construir una marca desde cero.

Fórmula

Coste Inicial Franquicia = Canon de Entrada + Inversión Común; Coste Inicial Negocio Propio = Inversión Común + Inversión Extra; Coste Año 1 Franquicia = Coste Inicial Franquicia + (Royalties % + Aportación Publicitaria %) × Ventas Mensuales × 12
Canon de Entrada — importe pagado una única vez al franquiciador al firmar el contrato, exclusivo de la opción de franquicia
Inversión Común — coste de equipamiento, obras y existencias iniciales, necesario tanto en una franquicia como en un negocio propio equivalente
Inversión Extra — coste adicional de construir una marca propia desde cero, exclusivo de la opción de negocio propio
Royalties — porcentaje de las ventas mensuales que el franquiciador cobra de forma recurrente por el uso continuo de la marca
Aportación Publicitaria — porcentaje de las ventas mensuales destinado al fondo de marketing compartido por la red de franquicia
Coste Año 1 — suma del coste inicial con los costes recurrentes de royalties y aportación publicitaria durante doce meses, aplicable solo a la franquicia

Cómo funciona el cálculo

Franquicia vs Negocio Propio: Cómo Comparar el Coste Inicial

Decidir entre abrir una franquicia o lanzar un negocio propio es una de las primeras elecciones de quien quiere trabajar por cuenta propia en España. Ambas opciones pueden servir al mismo sector y al mismo tipo de cliente, pero la estructura de costes es muy distinta: la franquicia cambia una marca ya probada y un apoyo continuo por un canon de entrada y por pagos recurrentes, mientras que el negocio propio evita esos pagos, pero obliga a construir todo desde cero, incluida la confianza del cliente.

Esta calculadora separa lo que es común a ambas opciones (equipamiento, obras y existencias iniciales) de lo que es específico de cada una: el canon de entrada y los royalties en el caso de la franquicia, y la inversión extra necesaria para crear una marca propia en el caso del negocio independiente. El resultado muestra la diferencia en la inversión inicial y una proyección del coste total al final del primer año, con los costes recurrentes de la franquicia incluidos.

La estructura de costes de una franquicia

Una franquicia suele cobrar dos tipos de importes. El primero es el canon de entrada, que se paga una sola vez al firmar el contrato y que da acceso a la marca, al saber hacer (know-how) del franquiciador y, normalmente, a la formación inicial del equipo. El segundo son los costes recurrentes: los royalties, calculados como un porcentaje de las ventas mensuales, y la aportación publicitaria, que alimenta un fondo de marketing compartido por toda la red.

A estos dos tipos de coste se suma la inversión necesaria para preparar el local, es decir, obras, equipamiento, mobiliario y existencias iniciales. Esta parte tiende a parecerse a la de un negocio independiente del mismo sector. La diferencia real entre las dos opciones está, por tanto, en el canon de entrada, que solo paga la franquicia, y en los royalties y la aportación publicitaria, que se pagan cada mes mientras dure el contrato.

Un negocio propio no paga canon de entrada ni royalties, pero rara vez arranca con la misma rapidez. Crear una identidad visual, probar el concepto con los primeros clientes y lanzar las primeras campañas de difusión requiere tiempo y dinero que la franquicia ya tiene resueltos gracias a su marca establecida y a un modelo de negocio probado.

Cómo se lee el resultado

La diferencia en la inversión inicial entre las dos opciones se obtiene restando el canon de entrada a la inversión extra del negocio propio. Si el canon es menor que la inversión extra, la franquicia arranca más barata; si es mayor, el negocio propio tiene la ventaja inicial. Si el negocio propio no exigiera ninguna inversión extra, la franquicia siempre sería más cara al inicio en la cuantía del canon de entrada, aunque ese caso es poco realista para quien parte de cero.

El coste del primer año de la franquicia añade a su coste inicial los royalties y la aportación publicitaria aplicados sobre las ventas de doce meses. Ese término depende del nivel de ventas: con ventas mensuales bajas, el peso de los costes recurrentes es pequeño y la franquicia puede parecer barata; con ventas altas, el mismo porcentaje se traduce en un importe mucho mayor. En un ejemplo hipotético con royalties del 5 % y una aportación publicitaria del 2 %, el coste recurrente equivale a un 7 % de las ventas anuales, y ese importe se suma al coste inicial de la franquicia.

Aplicación práctica en España

En España, el contrato de franquicia no tiene una ley propia que lo regule de forma completa. La Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, recoge algunas disposiciones básicas sobre él, y en lo demás rige el principio de libertad contractual del artículo 1255 del Código Civil. Por eso, las condiciones concretas (duración, exclusividad territorial, canon, royalties y penalizaciones) dependen en gran medida de lo que se pacte por escrito.

Antes de firmar, es práctica habitual que el franquiciador entregue un documento precontractual con la descripción de todos los costes, incluidos el canon de entrada, los royalties y la aportación publicitaria. Conviene pedirlo con antelación y revisarlo con calma, porque es la base para comparar de forma honesta las dos opciones.

La franquicia está presente en sectores muy distintos, como la restauración, el comercio especializado, la limpieza profesional y los servicios de proximidad, y cada uno tiene una estructura de costes propia. Un negocio de restauración con local abierto al público en una calle céntrica de Madrid o de Barcelona exige normalmente una inversión inicial mayor que un servicio de proximidad sin local abierto al público, sea franquicia o negocio propio.

Las obras de adecuación del local deben cumplir el Código Técnico de la Edificación en lo que les sea aplicable, y la actividad necesita la licencia municipal correspondiente. Esos trámites no aparecen en la calculadora, salvo que se incluyan dentro de la inversión común, así que conviene presupuestarlos aparte.

Errores frecuentes que conviene evitar

Un error habitual es comparar solo la inversión inicial de las dos opciones y olvidar que los royalties y la aportación publicitaria de una franquicia se pagan todos los meses, año tras año, mientras el contrato esté vigente. Al cabo de algunos años, ese coste recurrente puede superar con creces la diferencia inicial a favor del negocio propio.

Otro error es subestimar la inversión extra que exige un negocio propio para alcanzar la confianza que una marca de franquicia ya tiene instalada. Entre la identidad visual, la primera campaña de difusión y el periodo normal de prueba y error hasta que el concepto funciona, esa inversión casi nunca es cero.

También es un fallo dar por cerrados los porcentajes sin leer las cláusulas que los regulan. Los royalties y la aportación publicitaria pueden variar según el contrato y pueden incluir mínimos o cuotas fijas, de modo que el importe real puede diferir del que resulta de aplicar un porcentaje a unas ventas estimadas.

Por último, comparar franquicias de sectores o escalas muy distintos distorsiona el análisis. La inversión en equipamiento, obras y existencias varía mucho entre un local de restauración con cocina equipada y un servicio prestado desde casa o desde una oficina pequeña, así que la comparación solo tiene sentido entre modelos de negocio de dimensión parecida.

Cuándo consultar a un profesional

Esta calculadora ayuda a organizar la comparación, pero no sustituye la revisión del contrato de franquicia por un abogado especializado en contratos mercantiles, sobre todo en las cláusulas de duración, exclusividad territorial, resolución y penalizaciones. Tampoco sustituye un análisis de viabilidad hecho por un asesor contable colegiado, que puede proyectar el flujo de caja de los primeros años con la información fiscal y contable del negocio concreto.

Antes de firmar cualquier contrato de franquicia o de avanzar con una inversión relevante en un negocio propio, conviene contrastar el resultado con asesoramiento jurídico y financiero independiente, en particular cuando la inversión requiere financiación bancaria.

El Banco de España publica estadísticas oficiales sobre el crédito y sobre los tipos de interés que aplican las entidades de crédito en España. Es una referencia pública útil para quien financia la inversión inicial con un préstamo, ya sea para una franquicia o para un negocio propio. Si el préstamo está referenciado al Euríbor, la cuota puede variar con el tiempo, y esa variación debe incluirse en la planificación financiera.

Preguntas frecuentes

¿Merece más la pena abrir una franquicia o un negocio propio?

Depende de lo que más se valore. Una franquicia reduce el riesgo inicial gracias a una marca probada y a un apoyo continuo, pero implica un canon de entrada y costes recurrentes que un negocio propio no tiene. Un negocio propio evita esos pagos, aunque exige más tiempo e inversión para construir la marca y la confianza del cliente desde cero. La calculadora permite comparar ambas opciones con las cifras de cada caso concreto.

¿Qué es el canon de entrada de una franquicia?

Es el importe que se paga una sola vez al franquiciador al firmar el contrato. Normalmente da acceso a la marca, al saber hacer del negocio y a la formación inicial del equipo. Es exclusivo de la franquicia, porque un negocio propio no tiene que pagar este importe. El contrato y el documento precontractual deben indicar con claridad su cuantía y lo que incluye.

¿Qué costes recurrentes tiene una franquicia que un negocio propio no tiene?

Los royalties, calculados como porcentaje de las ventas mensuales y pagados al franquiciador por el uso continuo de la marca, y la aportación publicitaria, que financia el fondo de marketing compartido por toda la red. Un negocio propio puede tener sus propios gastos de publicidad, pero no estos dos cargos específicos de la franquicia. Conviene confirmar en el contrato si existen mínimos o cuotas fijas.

¿Existe en España una ley específica para los contratos de franquicia?

No hay una ley completa dedicada al franchising. La Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, contiene algunas disposiciones básicas sobre el contrato de franquicia, y en lo demás se aplica el principio de libertad contractual del artículo 1255 del Código Civil. Por eso, las condiciones concretas dependen en gran medida de lo que se pacte por escrito en cada contrato.

¿Qué documento hay que pedir antes de firmar un contrato de franquicia?

Es práctica habitual que el franquiciador entregue un documento precontractual con la descripción de los costes y las condiciones del contrato, incluidos el canon de entrada, los royalties y la aportación publicitaria. Conviene pedirlo con antelación, compararlo con los datos de la calculadora y revisarlo con un abogado especializado en contratos mercantiles antes de firmar.

¿Cuándo conviene consultar a un profesional antes de decidir?

Antes de firmar un contrato de franquicia, un abogado especializado en contratos mercantiles debe revisar las cláusulas de duración, exclusividad territorial, resolución y penalizaciones. Un asesor contable colegiado ayuda también a proyectar el flujo de caja de los primeros años con la información fiscal del negocio concreto. Es especialmente recomendable si la inversión necesita financiación bancaria.

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Por RivoCalc · Revisado según la metodología editorial · Actualizado el 20 de octubre de 2026

Esta calculadora ofrece una estimación con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero, contable ni jurídico. Los importes reales dependen de las condiciones de cada franquiciador y de la situación concreta de cada negocio. Para decisiones de inversión, se recomienda consultar a un abogado especializado en contratos mercantiles y a un asesor contable colegiado.