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Calculadora de comprar o alquilar: coste total

Compara en pocos pasos el coste total de comprar y de alquilar la misma casa, con entrada, cuotas y gastos de propiedad incluidos.

Con una entrada del 20 % del precio y un préstamo a 25 años, la diferencia entre comprar y alquilar depende sobre todo del horizonte de tiempo, no de la cuota mensual. La entrada equivale al 20 % del precio desde el primer día y solo se reparte entre más años cuanto más tiempo se permanece en la vivienda. Comparar únicamente la cuota con el alquiler deja fuera ese desembolso inicial, que pesa más en los horizontes cortos.

Esta calculadora compara las dos cuentas lado a lado durante el horizonte que se elija. Por un lado, el coste de comprar: la entrada pagada al principio, las cuotas del préstamo y los gastos anuales de propiedad, como el IBI, el seguro de la vivienda y el mantenimiento. Por otro, el coste de alquilar: la suma de los alquileres mensuales durante el mismo periodo, sin entrada ni gastos de propiedad. Para que el resultado tenga sentido, el alquiler de referencia debe corresponder a una vivienda equivalente, en la misma zona y con características parecidas.

El tipo de interés se introduce como tipo nominal anual (TIN), el que genera los intereses del préstamo, y el plazo se expresa en años. La TAE, que además incluye comisiones y gastos del préstamo, sirve para comparar ofertas, pero no entra en el cálculo de la cuota. Un plazo más largo reduce la cuota mensual, pero aumenta el total pagado en intereses, un efecto que la calculadora permite comprobar al cambiar el horizonte y el plazo. Para contrastar el tipo usado, el Banco de España publica estadísticas oficiales sobre los tipos aplicados al crédito para la vivienda, y muchas hipotecas se referencian al Euríbor.

Conviene tener presente lo que esta comparación no recoge. No estima la revalorización ni la depreciación de la vivienda, ni el rendimiento que la entrada podría generar si se invirtiera en otra alternativa. Son variables que dependen del mercado local y que deben tratarse como escenarios adicionales. El resultado mide gasto efectivamente pagado, no patrimonio final.

Los resultados son orientativos y no sustituyen una simulación de préstamo hipotecario realizada con una entidad de crédito.

El resultado se actualiza automáticamente.

Precio de compra de la vivienda que estás considerando

Capital propio que vas a aportar al inicio, sin recurrir a la hipoteca

Tipo nominal anual (TIN) previsto para la hipoteca

Duración total del contrato hipotecario, en años

Importe del alquiler de una vivienda equivalente a la que estás comparando

Número de años durante los que vivirás en la vivienda, a efectos de comparación

Suma anual del IBI, seguro de hogar y mantenimiento estimado

Coste total al comprar

166.364 €

Entrada, cuotas pagadas y costes de mantenimiento a lo largo del horizonte definido

Coste total al alquilar

108.000 €

Suma de los alquileres pagados a lo largo del mismo horizonte

Cuota mensual estimada de la hipoteca
769,70 €
Capital amortizado al final del horizonte
37.688 €
Diferencia entre comprar y alquilar
+58.364 €

En estas condiciones, alquilar resulta más barato que comprar a lo largo del horizonte definido.

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Cómo funciona

1

Se indica el precio de la vivienda que se va a comparar y la entrada o capital propio que se destinará a la compra.

2

Se define el tipo de interés nominal anual (TIN) y el plazo del préstamo hipotecario correspondiente, en años.

3

Se introduce el alquiler mensual de una vivienda equivalente, en la misma zona y con características similares.

Fórmula

P = M × i / [1 − (1+i)^−n]; Comprar = E + (P × min(H,N) × 12) + (C × H); Alquilar = R × 12 × H
M — Importe financiado (precio de la vivienda menos la entrada)
i — Tipo de interés mensual nominal (tipo de interés nominal anual, TIN, dividido entre 12); cuando el tipo introducido es nulo, la cuota resulta de dividir el capital financiado entre el número de cuotas
n — Número total de cuotas del préstamo (plazo en años multiplicado por 12)
P — Cuota mensual constante del préstamo, por el sistema de amortización francés (método de tabla Price)
E — Entrada o capital propio inicial
N — Plazo del préstamo, en años; debe ser superior a cero, porque con plazo nulo la cuota no está definida
H — Horizonte de comparación elegido, en años
C — Gastos anuales de propiedad de la vivienda: IBI, seguro y mantenimiento
R — Alquiler mensual de una vivienda equivalente

Cómo funciona el cálculo

Comprar o alquilar: cómo comparar el coste total

Decidir entre comprar y alquilar no se resuelve comparando la cuota de la hipoteca con el alquiler mensual. La entrada, los gastos de propiedad y el tiempo que se prevé permanecer en la vivienda pesan tanto como la cuota en la cuenta final. Esta calculadora suma las dos cuentas, lado a lado, durante el horizonte de tiempo que se elija, de manera que el resultado muestra el gasto total de cada opción y no solo el importe mensual.

La herramienta sirve para estimar el orden de magnitud de la diferencia entre ambas opciones. Su valor está en que cada cifra del resultado puede rastrearse hasta un campo que el usuario puede modificar, sin parámetros ocultos dentro de la fórmula.

Cómo se calcula el coste total de cada opción

El coste total de comprar agrupa tres partidas. La primera es la entrada, que se paga de una vez al inicio. La segunda es la suma de las cuotas del préstamo pagadas durante el horizonte elegido. La tercera son los gastos anuales de propiedad, como el IBI, el seguro de la vivienda y el mantenimiento, multiplicados por el número de años del horizonte.

La cuota mensual se calcula con el sistema de amortización francés, también conocido como método de tabla Price. Con este sistema, la cuota se mantiene constante durante todo el plazo, pero su composición cambia: al principio la mayor parte de cada cuota corresponde a intereses y, con el paso de los años, aumenta la parte que amortiza capital. La fórmula multiplica el capital financiado por el tipo de interés mensual y divide ese producto entre uno menos el resultado de elevar uno más ese tipo a la potencia negativa del número total de cuotas. Cuando el tipo de interés introducido es cero, la cuota se obtiene dividiendo el capital financiado entre el número de cuotas, porque no hay intereses que calcular.

El tipo que entra en la fórmula es el nominal (TIN) dividido entre 12, y no la TAE. La TAE expresa el coste total del préstamo, con comisiones y gastos incluidos, y no es el tipo que se aplica a cada cuota, por lo que no se convierte en mensual ni interviene en el cálculo de la cuota. Su función es comparar ofertas de distintas entidades de crédito.

Si el horizonte de comparación es más largo que el plazo del préstamo, la calculadora solo cuenta las cuotas que realmente se pagan, es decir, las correspondientes a los años del préstamo. Por eso la fórmula usa el mínimo entre horizonte y plazo al multiplicar la cuota. A partir de ese momento, la vivienda queda libre de cuota y solo se suman los gastos de propiedad.

Del lado del alquiler, la cuenta es más simple: la suma de los alquileres mensuales durante el mismo horizonte, sin entrada ni gastos de propiedad asociados. Esta asimetría es precisamente lo que la calculadora pone a la vista.

La calculadora muestra también el capital amortizado hasta el final del horizonte, es decir, la parte del capital financiado que ya se ha devuelto con las cuotas. Es una forma de ver cuánta deuda inicial ha quedado pagada, con independencia de si la vivienda se ha revalorizado o depreciado. No debe confundirse con el capital pendiente de amortizar, que es la deuda que queda por devolver en ese momento.

Qué no incluye esta comparación, y por qué

La calculadora compara gasto efectivamente pagado, no patrimonio final. No supone una revalorización ni una depreciación de la vivienda a lo largo de los años, porque esa evolución depende de la ubicación, del estado del mercado inmobiliario local y de factores que ninguna fórmula predice con rigor. Tampoco descuenta el rendimiento que el capital de la entrada podría generar si se invirtiera en otra alternativa, ni supone un crecimiento automático del alquiler durante el horizonte elegido.

Quien quiera incluir estas variables debe tratarlas como escenarios adicionales. Lo práctico es ejecutar la calculadora varias veces con supuestos distintos, por ejemplo con un alquiler que sube cada año o con una entrada menor cuyo importe se invierte, y comparar los resultados. Así se ve qué parte de la conclusión depende de cada supuesto.

Esta sencillez tiene una ventaja: permite entender por qué los horizontes cortos suelen favorecer el alquiler. Con pocos años, la entrada y los gastos iniciales de la compra se reparten entre muy pocos periodos y pesan proporcionalmente más. Con horizontes largos, esos mismos costes iniciales se diluyen y la compra gana peso relativo, siempre que el resto de supuestos se mantenga.

Errores frecuentes al comparar comprar con alquilar

El error más habitual es fijarse solo en la cuota mensual e ignorar la entrada. La entrada es dinero que deja de estar disponible para otro fin, por lo que debe contabilizarse en el lado de la compra igual que cualquier otro gasto. Si se omite, la compra parece más barata de lo que es.

El segundo error es olvidar los gastos de propiedad. Quien alquila no paga el IBI ni asume el coste de reparar la cubierta, la instalación eléctrica o la caldera. Quien compra sí. Ignorar esta partida hace que la compra parezca siempre más ventajosa de lo que resulta en la práctica.

El tercero consiste en comparar un alquiler desactualizado con una cuota recién simulada, o al revés. Para que la comparación tenga sentido, el alquiler de referencia debe corresponder a una vivienda equivalente a la que se pretende comprar, en la misma zona y con características parecidas. Quien valore comprar un piso en Valencia mientras sigue alquilando en Madrid, por ejemplo, obtendrá un resultado más útil introduciendo sus propias cifras que siguiendo una regla general válida para cualquier ciudad.

Un cuarto error, menos visible, es usar un tipo de interés que no corresponde a una oferta real. Conviene introducir el tipo de una simulación reciente de una entidad de crédito o una cifra de referencia actual, no un valor antiguo o aproximado.

Casos límite que conviene conocer

Si el tipo de interés se introduce en cero, la cuota resulta de dividir el capital financiado entre el número de cuotas, y el coste de las cuotas coincide con el capital prestado. Es un caso poco habitual, pero sirve para aislar el efecto de la entrada y de los gastos de propiedad sobre el resultado.

Si el plazo es de 30 años y el horizonte de 10, la calculadora solo cuenta 10 años de cuotas. Conviene recordar que, en ese caso, la comparación no resta el capital pendiente al final del horizonte; por eso se muestra también el capital amortizado, para que ese dato se valore junto al resultado. Si el horizonte coincide con el plazo, las cuotas y el horizonte se igualan en duración y el efecto de la entrada y de los gastos anuales se percibe con más claridad.

El plazo no puede ser cero. Con n igual a cero, el denominador de la fórmula, 1 − (1+i)^−n, se anula, y con tipo nulo la división se haría entre cero cuotas. En ambos casos la cuota no está definida, por lo que el plazo debe ser siempre superior a cero.

Cuándo conviene consultar a un profesional

Esta calculadora da una idea de la diferencia entre ambas opciones, pero no sustituye una simulación hipotecaria formal. La oferta final depende del perfil de riesgo de quien solicita el préstamo, de sus ingresos, de su historial y de las condiciones que aplique cada entidad de crédito. La Ley 5/2019, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario, obliga a expresar el coste del préstamo mediante la TAE y a facilitar información precontractual comparable, lo que ayuda a contrastar ofertas de distintas entidades.

Antes de decidir, es recomendable cruzar el resultado con simulaciones de más de una entidad de crédito y, cuando la cantidad en juego sea elevada, con el asesoramiento de un profesional financiero independiente. Las estadísticas del Banco de España sobre los tipos de interés aplicados al crédito para la vivienda sirven de referencia para comprobar si el tipo usado en la simulación está en línea con el mercado.

Preguntas frecuentes

¿Siempre sale más barato comprar que alquilar?

No hay una respuesta universal. El resultado depende del tipo de interés, de la entrada disponible, del alquiler de referencia y, sobre todo, del horizonte de tiempo. En horizontes largos, la compra suele quedar relativamente mejor parada, porque la entrada y los costes iniciales se reparten entre más años. Con horizontes cortos, el alquiler suele pesar menos en el resultado final. Conviene probar la calculadora con las cifras reales del caso concreto antes de sacar conclusiones.

¿La entrada cuenta como coste en la comparación?

Sí. La entrada es capital que deja de estar disponible para otro uso en el momento de la compra, por lo que se suma al coste total de comprar. Si no se incluyera, la comparación resultaría artificialmente favorable a la compra. Esta partida suele pesar mucho en horizontes cortos, porque se paga toda al principio y se reparte entre pocos años.

¿La calculadora tiene en cuenta la revalorización de la vivienda?

No. La calculadora compara el gasto efectivamente pagado durante el horizonte elegido, no el patrimonio final de cada opción. La revalorización o la depreciación de una vivienda dependen de factores locales y del mercado, que ninguna fórmula predice con rigor, por lo que quedan fuera del cálculo. Para explorar ese escenario, conviene analizarlo por separado con una hipótesis de precio propia.

¿Qué alquiler debo usar para comparar con la cuota del préstamo?

Debe usarse el alquiler de una vivienda equivalente a la que se pretende comprar, en la misma zona y con características parecidas, como la superficie, el número de dormitorios, el estado de conservación y la ubicación. Comparar la cuota de una casa con el alquiler de otra muy diferente distorsiona el resultado. Los anuncios de alquiler de la zona sirven de referencia siempre que se seleccionen viviendas comparables.

¿Qué es el capital amortizado que muestra la calculadora?

Es la parte del capital financiado que ya se ha devuelto con las cuotas hasta el final del horizonte elegido. No es lo mismo que el capital pendiente: cuanto mayor es el capital amortizado, menor es la deuda que queda por pagar en ese momento. El dato no tiene en cuenta el valor de la vivienda, por lo que debe interpretarse junto con el resultado de la comparación de costes.

¿Cuándo conviene consultar a un profesional antes de decidir?

Siempre que el importe en juego sea elevado o la decisión no esté clara. Es recomendable cruzar el resultado con simulaciones de más de una entidad de crédito y, si es posible, con el asesoramiento de un profesional financiero independiente, que puede evaluar el perfil de riesgo y la situación personal. La decisión depende también de factores que ninguna calculadora recoge, como la estabilidad laboral, la probabilidad de cambiar de ciudad a medio plazo o el ahorro disponible para imprevistos tras la compra.

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Por RivoCalc · Revisado según la metodología editorial · Actualizado el 15 de octubre de 2026

Esta calculadora ofrece una estimación con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. Los valores reales dependen de las condiciones de cada entidad de crédito y de la situación personal de cada persona. La comparación no tiene en cuenta la revalorización o depreciación de la vivienda a lo largo del tiempo, ni el rendimiento que el capital de la entrada podría generar en otra inversión. Para decisiones financieras, conviene consultar a un profesional cualificado o a la entidad de crédito.