Saltar al contenido principal

Calculadora de tasa de esfuerzo: alquilar o comprar

Compare la tasa de esfuerzo de alquilar y de comprar con hipoteca y averigüe qué opción deja más margen en el presupuesto mensual del hogar.

Si el alquiler equivale al 35 % del ingreso neto mensual del hogar, la tasa de esfuerzo de alquilar es del 35 %. Si la cuota de la hipoteca y los demás préstamos del hogar suman el 30 % de ese mismo ingreso, la tasa de esfuerzo de comprar es del 30 % y la compra deja cinco puntos porcentuales de margen más en el presupuesto mensual.

Esta calculadora compara las dos tasas de esfuerzo con los mismos datos de partida. En el escenario de alquiler solo hace falta la renta mensual. En el de compra, primero se calcula la cuota de la hipoteca a partir del importe, el plazo y el tipo de interés, y después se suman otros pagos de préstamos que el hogar ya tenga, como un préstamo para el coche o unas compras a plazos con tarjeta. El resultado son dos porcentajes directamente comparables y la diferencia entre ambos.

La comparación tiene sentido sobre todo en hogares con ingresos relativamente estables, porque la tasa de esfuerzo mide la parte de la renta que queda comprometida cada mes. Dos familias con el mismo sueldo pueden tener márgenes muy distintos según alquilen o compren, y esa diferencia es la que conviene ver antes de tomar una decisión que dura años. El ejemplo sirve igual para un piso de tres dormitorios en Valencia que para una vivienda en Bilbao, siempre que ambos escenarios se comparen con inmuebles parecidos.

Conviene tener presente que el resultado depende de tres factores del préstamo: el importe financiado, el plazo y el tipo de interés. Un plazo más largo reduce la cuota mensual, pero aumenta el total de intereses pagados. Un tipo más alto eleva la cuota aunque el importe no cambie. Esta herramienta usa el tipo contratado, sin escenarios de estrés, porque su objetivo es comparar alquilar con comprar y no reproducir el análisis de solvencia de una entidad de crédito.

Antes de decidir, conviene revisar también el coste total de la operación. La TAE, o tasa anual equivalente, resume en un único porcentaje los intereses y determinados gastos obligatorios, y permite comparar ofertas de distintas entidades con más rigor que el tipo nominal.

El resultado se actualiza automáticamente.

Suma de los ingresos netos de todos los titulares, tras impuestos y cotizaciones

Importe mensual del alquiler que estás considerando

Capital a financiar para la compra de una vivienda equivalente

Duración total del contrato hipotecario, en años

Tipo nominal anual (TIN) previsto para la hipoteca

Cuotas de préstamo de coche, préstamo personal o tarjetas ya en pago, que se suman a la cuota de la hipoteca

Esfuerzo al alquilar

41,7%

Porcentaje de los ingresos netos absorbido por el alquiler mensual

Esfuerzo al comprar

32,5%

Porcentaje de los ingresos netos absorbido por la cuota de la hipoteca y otras cuotas

Cuota mensual estimada de la hipoteca
585,68 €
Total de cuotas mensuales al comprar
585,68 €
Diferencia entre comprar y alquilar
-9,1 p.p.
Compartir

Cómo funciona

1

Indique el ingreso neto mensual del hogar, sumando los ingresos de todos los titulares después de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social.

2

Introduzca la renta mensual del alquiler que está considerando en el escenario de alquiler.

3

Indique el importe del préstamo, el plazo en años y el tipo de interés anual de la hipoteca en el escenario de compra.

Fórmula

TEalquiler = (Alquiler / R) × 100; TEcomprar = ((Pn + Oe) / R) × 100, con Pn = M × i / (1 − (1 + i)⁻ⁿ)
TEalquiler — Tasa de esfuerzo en el escenario de alquiler, en porcentaje
TEcomprar — Tasa de esfuerzo en el escenario de compra con hipoteca, en porcentaje
Alquiler — Importe mensual del alquiler considerado
R — Ingreso neto mensual del hogar, después de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social
Pn — Cuota mensual de la hipoteca, calculada con el sistema francés de amortización
Oe — Otros pagos mensuales de préstamos que el hogar ya tiene
M — Importe del préstamo a financiar
i — Tipo de interés mensual, resultado de dividir el tipo anual entre doce
n — Número total de cuotas, igual al plazo en años multiplicado por doce
i = 0 — Caso límite con tipo de interés nulo: la cuota Pn pasa a ser M / n, sin componente de intereses

Cómo funciona el cálculo

Tasa de esfuerzo: alquilar o pedir hipoteca, qué pesa más

Decidir entre alquilar una vivienda o comprarla con hipoteca no se resuelve solo con el importe de la renta o de la cuota. Lo que de verdad importa es la parte de los ingresos que cada opción consume todos los meses, y esa proporción se conoce como tasa de esfuerzo. Esta calculadora compara ambas tasas en paralelo: la del alquiler, que es un cálculo directo, y la de la compra con hipoteca, que exige calcular antes la cuota mensual.

Tomar como referencia el mismo ingreso neto en los dos escenarios hace visible lo que a primera vista no se nota. Dos hogares con el mismo salario pueden quedarse con márgenes presupuestarios muy distintos según alquilen o compren, y la calculadora muestra esa diferencia sin necesidad de montar una hoja de cálculo propia.

Cómo se obtienen las dos tasas de esfuerzo

La tasa de esfuerzo del alquiler es el cociente más sencillo de la herramienta. Se divide la renta mensual entre el ingreso neto del hogar y se multiplica por cien. No hay variables que estimar ni supuestos ocultos. Al tratarse de un divisor, el ingreso neto debe ser positivo: con un ingreso nulo la división no tiene sentido y la calculadora no produce resultado.

La tasa de esfuerzo de la compra exige un paso previo. Primero se calcula la cuota mensual del préstamo con el sistema francés de amortización, un sistema en el que la cuota se mantiene constante durante todo el plazo mientras el tipo de interés no cambie. Esa cuota se suma a los demás pagos mensuales de préstamos que el hogar ya tenga, y el total se divide entre el mismo ingreso neto usado en el escenario de alquiler.

La cuota se obtiene con la expresión Pn = M × i / (1 − (1 + i)⁻ⁿ), donde M es el importe del préstamo, i es el tipo de interés mensual, que resulta de dividir el tipo anual entre doce, y n es el número total de cuotas, es decir, el plazo en años multiplicado por doce. En el caso hipotético de un tipo de interés igual a cero, la fórmula anterior no puede aplicarse tal cual. La cuota pasa entonces a ser simplemente el importe dividido entre el número de cuotas, sin intereses que añadir. Este caso sirve para aislar el efecto del capital prestado del efecto de los intereses. Hay otros dos casos límite que conviene conocer. El número de cuotas n debe ser al menos uno, porque con un plazo de cero años el denominador de la fórmula se anula y la cuota no queda definida. Y el importe M debe ser cero o positivo, ya que un importe negativo no corresponde a ningún préstamo.

El resultado son dos porcentajes directamente comparables, más la diferencia entre ellos expresada en puntos porcentuales. Esa diferencia indica de forma objetiva qué opción deja más margen en el presupuesto mensual del hogar.

Cómo leer el resultado

Una diferencia pequeña, de pocos puntos porcentuales, significa que las dos opciones se parecen en carga mensual y que otros factores deberán decidir: el patrimonio disponible, la movilidad laboral prevista o la estabilidad que se busca a largo plazo. Una diferencia grande indica que una de las dos opciones pesa claramente menos, pero no dice nada por sí sola sobre el riesgo que cada opción traslada al hogar en los años siguientes.

Conviene también mirar la tasa de esfuerzo de comprar en su evolución. Si la hipoteca es a tipo variable, la cuota puede cambiar cuando varíe el índice de referencia, y el resultado de esta calculadora solo recoge la situación en el momento del cálculo. Lo mismo ocurre con la renta, que se actualiza según lo pactado en el contrato.

Qué considerar antes de decidir en España

La cuota de la hipoteca depende de tres factores: el importe financiado, el plazo y el tipo de interés. Cada uno de ellos cambia el resultado de forma apreciable. Un plazo más largo reduce la cuota mensual, pero aumenta el total de intereses pagados a lo largo del contrato. Un tipo de interés más alto eleva la cuota aunque el importe prestado no cambie. En los préstamos a tipo variable, la cuota se revisa según el índice de referencia pactado en el contrato, de modo que la comparación con el alquiler depende también de cómo se fije ese índice y de su evolución.

La evaluación de solvencia que realizan las entidades de crédito es más exigente que esta comparación directa. La Ley 5/2019, de 15 de marzo, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario, obliga al prestamista a evaluar la solvencia del prestatario antes de conceder el préstamo, y las entidades pueden simular la cuota con un tipo de interés superior al contratado para comprobar si el hogar aguanta una subida futura. Esta calculadora usa el tipo contratado, sin ese escenario de estrés, porque su objetivo es comparar alquilar con comprar y no reproducir el análisis de un banco.

El Banco de España supervisa las entidades de crédito y publica estadísticas oficiales sobre los tipos de interés de los nuevos préstamos hipotecarios, una referencia útil para contrastar la oferta que se recibe. La TAE, o tasa anual equivalente, resume en un único porcentaje los intereses y determinados gastos obligatorios de cada préstamo, lo que facilita comparar ofertas de distintas entidades.

Por último, el alquiler suele actualizarse cada año, mientras que la cuota de un préstamo a tipo fijo se mantiene estable durante todo el plazo. Quien compara solo el primer año puede subestimar cómo evoluciona la renta en un arrendamiento largo, y quien compara solo el primer año de una hipoteca a tipo variable puede subestimar el riesgo de una subida del índice.

Cuándo no usar esta comparación

La herramienta supone ingresos regulares. Si el hogar depende de retribuciones muy variables, como ocurre con trabajadores autónomos o con comisiones, la tasa de esfuerzo de un solo mes puede dar una imagen engañosa. En ese caso conviene calcularla con una media de varios meses, o con un ingreso prudente que se pueda mantener incluso en los meses más flojos.

Tampoco es el instrumento adecuado para comparar inmuebles con características muy distintas. Si la renta corresponde a un piso pequeño en el centro y la hipoteca a una casa grande en la periferia, el resultado no dice nada sobre la decisión de alquilar frente a comprar. La comparación solo tiene sentido con viviendas parecidas en superficie, estado y zona.

Errores habituales en esta comparación

El error más frecuente consiste en usar el ingreso bruto como base. La tasa de esfuerzo solo tiene sentido sobre el ingreso neto, el que entra de verdad en la cuenta después del IRPF y de las cotizaciones a la Seguridad Social. Con el bruto, la tasa baja de forma artificial y da una falsa sensación de margen.

Otro error habitual es olvidar las deudas que ya existen fuera de la hipoteca. Un préstamo para el coche o una compra a plazos con tarjeta consume renta cada mes igual que una cuota hipotecaria, pero muchas veces queda fuera de las cuentas que se hacen en casa. Si no se incluye, la tasa de esfuerzo de la compra queda subestimada.

Un tercer error es comparar inmuebles distintos en cada escenario, como se ha descrito antes. Y un cuarto consiste en tomar el primer año como representativo de toda la operación, sin considerar la evolución de la renta ni el posible cambio del tipo de interés.

Cuándo consultar a un profesional

Esta calculadora sirve para comparar escenarios y orientar la decisión, pero no sustituye la evaluación de solvencia que realiza una entidad de crédito. Esa evaluación tiene en cuenta también el historial de pagos del hogar, la estabilidad del vínculo laboral y la relación entre el importe solicitado y el valor de la vivienda que se ofrece en garantía. Antes de firmar cualquier compromiso de compra, compensa confirmar las condiciones reales con un intermediario de crédito inmobiliario inscrito en el registro oficial, que compara propuestas de varias entidades.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula la tasa de esfuerzo al alquilar y al comprar?

La tasa de esfuerzo al alquilar se obtiene dividiendo la renta mensual entre el ingreso neto del hogar y multiplicando por cien. Al comprar, se suma la cuota mensual de la hipoteca a los demás pagos de préstamos que ya existan y se divide el total entre el mismo ingreso neto. La cuota se calcula con el sistema francés de amortización, que mantiene un importe constante durante todo el plazo elegido. Ambos resultados se expresan en porcentaje, y la diferencia entre ellos se indica en puntos porcentuales.

¿Qué ingresos hay que introducir en la calculadora?

Hay que introducir el ingreso neto mensual del hogar, es decir, la suma de los ingresos de todos los titulares una vez descontados el IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social. El ingreso bruto no refleja el dinero que entra de verdad en la cuenta y distorsiona la comparación, porque hace que las tasas de esfuerzo parezcan más bajas de lo que son. Si los ingresos varían mucho de un mes a otro, como ocurre con los autónomos o con retribuciones variables, conviene usar una media de los últimos meses.

¿La cuota que muestra la calculadora es la que ofrecerá la entidad?

No necesariamente. Es una estimación calculada con el sistema francés de amortización a partir del importe, el plazo y el tipo de interés introducidos. La oferta real de una entidad de crédito puede incluir seguros asociados al préstamo, comisiones de apertura y otros gastos que esta herramienta no contempla. Para comparar escenarios sirve, pero para una decisión firme conviene pedir una simulación formal a cada entidad y revisar la TAE de cada oferta.

¿Por qué hay que incluir otros préstamos en el cálculo?

La tasa de esfuerzo de la compra mide el total de pagos de préstamos que consume el ingreso del hogar, no solo la nueva cuota. Un préstamo para el coche o unas compras a plazos con tarjeta reducen el margen de la misma forma que la hipoteca. Si se dejan fuera, la tasa de esfuerzo de comprar parece más baja de lo que realmente es y la comparación con el alquiler queda sesgada.

¿Qué significa una diferencia grande entre las dos tasas de esfuerzo?

Significa que una de las dos opciones deja bastante más margen en el presupuesto mensual del hogar. Una diferencia a favor de comprar suele estar relacionada con una aportación inicial importante o con un tipo de interés bajo. Una diferencia a favor de alquilar suele reflejar un crédito más caro, un importe elevado a financiar o una renta moderada respecto al ingreso. El margen extra no sustituye el análisis del riesgo de cada opción a lo largo de los años, como la posibilidad de una subida del tipo variable o de la renta.

¿Cuándo conviene consultar a un profesional antes de decidir?

Conviene hacerlo cuando la diferencia entre las dos tasas de esfuerzo es pequeña o cuando existen otras deudas que complican el cálculo. También es recomendable si el hogar tiene ingresos variables o una situación laboral poco estable. Un intermediario de crédito inmobiliario inscrito en el registro oficial compara ofertas de varias entidades y ayuda a conocer el margen real del hogar. La entidad de crédito, por su parte, realizará la evaluación de solvencia que exige la normativa.

Calculadoras relacionadas

Por RivoCalc · Revisado según la metodología editorial · Actualizado el 13 de octubre de 2026

Esta calculadora ofrece una estimación con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. Los valores reales dependen de las condiciones de cada entidad de crédito y de la situación concreta de cada hogar. Para decisiones financieras, consulte a un profesional cualificado o a su entidad.