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Calculadora de rendimiento neto de alquiler

La calculadora estima cuánto queda de la renta de un alquiler tras los gastos deducibles y el impuesto estimado del IRPF.

Si los gastos deducibles de un alquiler suman el 20 % de la renta anual y el tipo de gravamen aplicable es del 30 %, el rendimiento neto queda en el 56 % de la renta bruta. Primero se descuentan los gastos que la normativa admite y después se aplica el impuesto sobre lo que resta, por lo que el importe disponible suele quedar por debajo de la renta que cobra el arrendador.

La base sobre la que se calcula el impuesto es la renta menos los gastos deducibles. En España, los ingresos por un inmueble arrendado se declaran como rendimientos del capital inmobiliario en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Estos rendimientos se integran en la base general, junto con el resto de ingresos del contribuyente, de modo que el tipo aplicable depende del tramo de la escala progresiva en el que se sitúe la suma de todos ellos. Por esa razón no existe un porcentaje fijo válido para cualquier propietario.

Un propietario de un piso en Valencia que lo alquila durante los doce meses del año puede usar este cálculo como ejemplo. La renta anual se compone de las mensualidades efectivamente cobradas, y de ella se restan las partidas que cumplen los requisitos de deducibilidad: reparaciones y conservación, cuota de la comunidad de propietarios, seguros del inmueble, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) correspondiente al periodo arrendado, los gastos de administración y, en su caso, los intereses del préstamo hipotecario vinculado al inmueble. Cada partida debe estar pagada, corresponder al inmueble arrendado y justificarse con documentación.

El artículo 23.2 de la Ley 35/2006 del IRPF prevé reducciones sobre el rendimiento de determinados arrendamientos de vivienda. Sus condiciones dependen del contrato y de la legislación vigente en cada ejercicio, por lo que esta calculadora deja el tipo de gravamen como campo editable. Así se puede ajustar el resultado a la situación concreta en lugar de aplicar un valor genérico.

El resultado es una estimación para planificar el año y comparar escenarios, no sustituye a la declaración anual. Conviene tenerlo presente antes de comprometer gastos o decisiones sobre el inmueble, ya que cada partida que se incluye o se omite cambia la base sobre la que se calcula el impuesto.

El resultado se actualiza automáticamente.

Incluye mantenimiento, comunidad, seguros e impuestos municipales del inmueble alquilado

Los contratos de vivienda habitual más largos pueden tener derecho a tipos reducidos

Ajusta este valor al tipo exacto de tu situación; se actualiza con la duración elegida, pero puedes cambiarlo

Rendimiento líquido después de impuestos

6075 €

Con un tipo del 25,0% sobre el rendimiento líquido del inmueble

Detalle del cálculo

Alquiler bruto anual
9000 €
Gastos deducibles
900 €
Rendimiento líquido del inmueble
8100 €
Impuesto estimado
2025 €
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Cómo funciona

1

Introducir la renta mensual bruta cobrada por el alquiler.

2

Indicar el total anual de gastos deducibles: reparaciones y conservación, cuota de la comunidad, seguros, IBI y otros impuestos municipales del inmueble arrendado, así como los intereses hipotecarios, si procede.

3

Indicar la situación del contrato de vivienda, si procede, para ajustar el tipo de gravamen sugerido.

Fórmula

Rendimiento neto = (Renta anual - Gastos deducibles) × (1 - tasa)
Renta anual — suma de las rentas efectivamente cobradas a lo largo del año natural
Gastos deducibles — gastos efectivamente pagados para obtener la renta y conservar el inmueble, admitidos por la normativa del IRPF en la parte correspondiente al periodo arrendado
tasa — tipo de gravamen aplicable a la base de cálculo del alquiler, que depende del tramo de la escala del IRPF y de las reducciones que correspondan, y que puede ajustarse en la calculadora

Cómo funciona el cálculo

Rendimiento neto de alquiler: cómo se calcula

Quien alquila una vivienda recibe una renta cada mes, pero lo que queda disponible al cierre del año es bastante menor. Entre la renta cobrada y el rendimiento neto intervienen los gastos que la normativa del IRPF permite deducir y, después, el impuesto que grava ese resultado. Entender esta mecánica ayuda a planificar con realismo y evita tomar la renta bruta como si fuera el ingreso real.

De la renta bruta al rendimiento neto: la fórmula

El cálculo se realiza en tres pasos. En primer lugar, se suman las rentas efectivamente cobradas durante el año natural para obtener la renta anual. En segundo lugar, se restan los gastos deducibles, con lo que se obtiene la base de cálculo, es decir, el importe sobre el que se aplica el gravamen. En tercer lugar, se aplica el tipo correspondiente, y lo que resta es el rendimiento neto después de impuestos.

La expresión de la calculadora recoge esa misma secuencia: el rendimiento neto es igual a la renta anual menos los gastos deducibles, multiplicado por uno menos la tasa. Como la resta se hace dentro del paréntesis antes de la multiplicación, cualquier error en los gastos se traslada a la base sobre la que se calcula el impuesto. Si se introducen gastos que no se pagaron realmente, la base queda subestimada y el impuesto estimado resulta más bajo de lo que corresponde.

Con un ejemplo sencillo se entiende mejor. Si la renta anual equivale a 100 unidades monetarias, unos gastos deducibles del 20 % dejan una base de cálculo de 80 unidades. Aplicando un tipo del 30 % sobre esa base, el impuesto estimado es de 24 unidades y el rendimiento neto después de impuestos queda en 56 unidades, es decir, el 56 % de la renta bruta. Cambiar solo el tipo o solo los gastos modifica el resultado de forma proporcional, por lo que conviene probar escenarios antes de declarar.

Qué gastos se pueden deducir

Los gastos deducibles son los que el arrendador ha pagado efectivamente para obtener la renta y para conservar el inmueble en condiciones de alquiler. En la práctica suelen agruparse en varias familias: reparaciones y conservación, cuota de la comunidad de propietarios, seguros del inmueble, Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y otros tributos locales, gastos de administración, suministros que asume el propietario y, en su caso, los intereses del préstamo hipotecario vinculado al inmueble arrendado. La Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas fija los requisitos y los límites de cada partida, por lo que la lista anterior sirve como guía y no como autorización general.

Dos criterios son especialmente importantes. El primero es la correspondencia temporal: solo se deduce la parte de cada gasto que corresponde al periodo en que el inmueble estuvo arrendado. Un IBI anual pagado por un piso que solo se alquiló durante una parte del año no se deduce entero, sino en la proporción que corresponde a ese periodo. Los meses sin arrendamiento plantean un tratamiento distinto según el caso, por lo que conviene revisarlos antes de incluirlos. El segundo criterio es la distinción entre conservación y mejora. Las reparaciones que mantienen el inmueble en su estado original se tratan como gasto, mientras que las obras que aumentan su valor se consideran inversión y no se descuentan de forma inmediata en el ejercicio.

Cómo se aplica el impuesto en España

En España, los rendimientos del capital inmobiliario se integran en la base general del IRPF y se declaran en el Modelo 100, junto con el resto de rentas del contribuyente. Esto implica que el tipo de gravamen no es un porcentaje fijo para los ingresos de alquiler, sino el que resulta de aplicar la escala progresiva a la suma de todas las rentas del año. Dos propietarios con la misma renta de alquiler pueden acabar pagando impuestos muy distintos si uno de ellos tiene además un salario elevado y el otro tiene pocos ingresos.

El artículo 23.2 de la Ley 35/2006 prevé reducciones sobre el rendimiento de determinados arrendamientos de vivienda. Su aplicación depende de las condiciones del contrato y de la normativa vigente en cada ejercicio. La calculadora no aplica esa reducción de forma automática, porque depende de condiciones del contrato que la fórmula no recoge. Por eso el tipo de gravamen es un campo editable: el usuario puede introducir el tipo que le corresponde según su declaración anterior o según el tramo previsto, en lugar de confiar en un valor genérico. No hay una cifra de referencia universal, así que la estimación debe tomarse como punto de partida y contrastarse con el cálculo de la declaración anual.

Errores comunes al estimar el rendimiento neto

El error más frecuente es tratar la renta bruta como si fuera el ingreso real, olvidando que los gastos y el impuesto reducen siempre el resultado disponible. Otro error habitual es incluir partidas que no se pagaron realmente en el año o que corresponden a periodos sin alquilar.

También es común suponer que el tipo de gravamen es el mismo en todos los casos. Como se ha explicado, el tipo depende del conjunto de rentas del contribuyente y de las reducciones que correspondan, de modo que dos arrendadores con la misma renta pueden tener resultados netos muy diferentes. Por último, muchos propietarios no distinguen entre reparación y mejora, y acaban descontando de inmediato una inversión que debería tratarse de otra forma.

Qué ocurre si los gastos superan la renta

Si los gastos deducibles superan la renta anual, la base de cálculo sale negativa. Puede ocurrir en un año sin alquiler, con renta cero y gastos como el IBI o la cuota de la comunidad, o en un año con obras de conservación muy superiores a las rentas cobradas. La fórmula no incluye ninguna condición especial para este caso: el resultado sigue la misma operación, así que sale negativo y el factor (1 - tasa) lo reduce en la misma proporción que a un resultado positivo. Un resultado negativo indica una pérdida del ejercicio y no una cantidad disponible, por lo que la calculadora no lo sustituye por cero. Cómo se integra esa pérdida en la declaración depende de la normativa del IRPF vigente en cada ejercicio, así que conviene confirmarlo con un asesor fiscal antes de contar con ella.

Cuándo es útil esta calculadora

La calculadora sirve para comparar escenarios, por ejemplo el efecto de mantener una renta fija frente a una subida en el siguiente contrato, o el impacto de una obra de conservación en un año concreto. También permite reservar una parte de los ingresos para cubrir gastos previsibles como la cuota de la comunidad o el IBI, de modo que el rendimiento disponible no se sobrestime en los meses de mayor gasto. No es la herramienta adecuada para decidir una compraventa ni para valorar un inmueble que se va a reformar de forma integral, porque en esos casos intervienen otros costes, plazos y tratamientos fiscales que la fórmula no recoge.

Cuándo consultar a un profesional

Esta calculadora estima el rendimiento neto a partir de los valores introducidos, pero no sustituye a la declaración del IRPF ni tiene en cuenta situaciones específicas. Entre ellas están la herencia sin repartir, conocida como comunidad hereditaria, la copropiedad entre varios titulares, las obras de mejora de gran envergadura y los inmuebles que se alquilan para uso no habitacional, que siguen reglas propias. Conviene confirmar las condiciones de la reducción por arrendamiento de vivienda, así como el tratamiento de los intereses hipotecarios, con un asesor fiscal y con la normativa vigente en cada ejercicio. En situaciones complejas, o cuando el importe en juego sea significativo, conviene que un asesor fiscal revise el cálculo antes de darlo por definitivo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula el rendimiento neto de un alquiler?

Se suman las rentas cobradas a lo largo del año natural para obtener la renta anual, se restan los gastos deducibles admitidos por la normativa del IRPF para obtener la base de cálculo y, por último, se aplica el tipo de gravamen correspondiente. Lo que queda tras ese último paso es el rendimiento neto después de impuestos. La calculadora aplica la fórmula Rendimiento neto = (Renta anual - Gastos deducibles) × (1 - tasa) con los valores que se introducen en cada campo.

¿Qué gastos se pueden deducir de un alquiler en el IRPF?

Pueden deducirse los gastos efectivamente pagados para obtener la renta y conservar el inmueble, como reparaciones y conservación, cuota de la comunidad de propietarios, seguros del inmueble, IBI y otros tributos locales, gastos de administración y suministros que asume el propietario. Solo se deduce la parte que corresponde al periodo arrendado, y los gastos deben estar justificados con documentación. La [Ley 35/2006 del IRPF](https://www.boe.es/) fija los requisitos y los límites de cada partida, y el modelo de declaración incluye sus instrucciones.

¿Qué gastos no son deducibles en un alquiler?

No se deducen de forma inmediata las mejoras que aumentan el valor del inmueble, porque se tratan como inversión. Tampoco pueden incluirse los gastos que no se hayan pagado realmente, los que correspondan a periodos sin alquilar sin una justificación clara, ni los gastos de carácter personal del propietario que no estén vinculados al alquiler. Ante cualquier duda sobre una partida concreta, conviene revisar la normativa vigente antes de incluirla en el cálculo.

¿El tipo de gravamen del alquiler es siempre el mismo?

No. Los rendimientos del capital inmobiliario se integran en la base general del IRPF, de modo que el tipo que resulta depende del tramo de la escala progresiva en el que se sitúa la suma de todas las rentas del año. Además, el artículo 23.2 de la Ley 35/2006 prevé reducciones sobre el rendimiento de determinados arrendamientos de vivienda, cuyas condiciones dependen del contrato y de la legislación vigente en cada ejercicio. Por eso la calculadora deja el tipo como campo editable y conviene confirmarlo antes de declarar.

¿Hay que declarar el alquiler por separado del resto de ingresos?

No existe una declaración independiente para el alquiler. Los rendimientos del capital inmobiliario se incluyen en el Modelo 100 del IRPF junto con el resto de rentas del contribuyente, y no se aplica un tipo fijo propio. El resultado final depende, por tanto, de cómo se combinan los ingresos del año, por lo que comparar el cálculo con distintos escenarios de rentas es una forma útil de anticipar la cuota resultante. Las instrucciones del modelo deben revisarse cada año antes de presentarlo.

¿Cuándo conviene consultar a un profesional sobre el IRPF del alquiler?

Conviene consultar a un asesor fiscal cuando existan situaciones como la herencia sin repartir, la copropiedad entre varios titulares, dudas sobre gastos anteriores al inicio del alquiler o sobre la reducción aplicable al arrendamiento de vivienda, o cuando el impuesto en juego sea significativo. Un asesor fiscal también puede confirmar la normativa vigente y los plazos de presentación en cada ejercicio.

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Esta calculadora ofrece una estimación con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero ni fiscal. Los resultados reales dependen de las condiciones del contrato, del tipo de gravamen que corresponda a la situación personal de cada contribuyente y de la normativa vigente en cada ejercicio. Para decisiones fiscales, conviene consultar a un asesor fiscal.