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Calculadora de Yield Bruto y Neto de Alquiler

Calcula la rentabilidad bruta y neta de un inmueble en alquiler a partir de su valor, la renta mensual y los gastos anuales.

Un inmueble cuyo alquiler anual equivale al 5 % de su valor tiene un yield bruto del 5 %. Si los gastos anuales absorben el 1,5 % de ese valor, el yield neto baja al 3,5 %, porque el resultado neto queda por debajo del bruto mientras existan gastos. El yield bruto se obtiene dividiendo la renta anual entre el valor del inmueble, mientras que el yield neto descuenta antes los gastos que el inmueble exige, como la comunidad de propietarios, el seguro, el mantenimiento y el IBI.

Esta es la métrica que quienes invierten en alquiler utilizan para comparar inmuebles entre sí. Sirve, por ejemplo, para decidir si un piso en Madrid compensa más que una casa en un municipio del interior de Castilla y León, o si conviene destinar el ahorro a un inmueble alquilado en lugar de a un depósito a plazo fijo. La calculadora pide solo tres datos, el valor del inmueble, la renta mensual y los gastos anuales, y muestra los dos indicadores uno junto al otro para que la diferencia entre ambos quede a la vista.

El cálculo supone que el inmueble está ocupado de forma constante, sin meses vacíos entre arrendatarios. No tiene en cuenta el efecto de un préstamo hipotecario que financie la compra ni la revalorización futura del inmueble. Por eso sirve como primera comparación entre opciones y no como previsión exacta de lo que rentará a lo largo de los años. Entre viviendas con rentas parecidas, la que exige menos mantenimiento suele ofrecer un yield neto más favorable, aunque el yield bruto de partida sea idéntico.

Antes de decidir, conviene contrastar la cifra con la demanda estable de la zona, con la situación del mercado de alquiler local y con las condiciones concretas del contrato. Todo ello pesa en el resultado final tanto como el propio cálculo.

El resultado se actualiza automáticamente.

Precio de compra de la vivienda o, si ya eres propietario, el valor de mercado actual

Comunidad, seguro, mantenimiento e IBI asociados a la vivienda alquilada

Rentabilidad neta

4,00%

Rentabilidad bruta: 5,00%, antes de gastos

Detalle del cálculo

Alquiler anual bruto
9000 €
Gastos anuales
1800 €
Ingreso neto anual
7200 €
Rentabilidad bruta
5,00%
Rentabilidad neta
4,00%
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Cómo funciona

1

Introducir el valor de compra o el valor de mercado actual del inmueble.

2

Indicar la renta mensual que se cobra por el alquiler.

3

Registrar el total anual de gastos asociados al inmueble: comunidad de propietarios, seguro, mantenimiento e IBI.

Fórmula

Yield bruto = (Alquiler mensual × 12) ÷ Valor del inmueble × 100; Yield neto = (Alquiler mensual × 12 − Gastos anuales) ÷ Valor del inmueble × 100
Alquiler mensual — importe de la renta mensual que se cobra por el alquiler del inmueble
Valor del inmueble — precio de compra del inmueble o, para quien ya es propietario, su valor de mercado actual; debe ser mayor que cero, porque es el divisor de ambos indicadores
Gastos anuales — suma anual de gastos como la cuota de la comunidad de propietarios, el seguro del inmueble, el mantenimiento corriente y el IBI correspondiente al periodo en que estuvo alquilado

Cómo funciona el cálculo

Yield de alquiler: cómo se mide la rentabilidad de un inmueble

Quien compra un inmueble para alquilarlo quiere saber, antes de nada, si la inversión compensa. El yield bruto y el yield neto son las dos métricas más utilizadas en España para responder a esa pregunta. Ninguna de ellas depende de previsiones de futuro: ambas usan únicamente la renta, el valor del inmueble y los gastos que lo acompañan, de modo que el resultado se puede obtener con datos que ya se conocen o que pueden estimarse con razonable precisión.

Qué miden el yield bruto y el yield neto

El yield bruto compara la renta anual cobrada con el valor del inmueble, ya sea el precio pagado en la compra o el valor de mercado de un inmueble que ya se posee. Es el indicador más rápido de obtener, porque solo necesita dos cifras, pero no tiene en cuenta los costes de mantener el inmueble alquilado.

El yield neto parte del mismo principio, pero descuenta antes de la renta los gastos anuales. Entre ellos están la cuota de la comunidad de propietarios, el seguro del inmueble, el mantenimiento corriente y el IBI que grava la vivienda mientras está alquilada. El resultado siempre queda por debajo del yield bruto, salvo que no existan gastos, porque refleja lo que realmente queda después de pagar lo que el inmueble exige.

La diferencia entre ambos indicadores dice mucho sobre un inmueble. Si es pequeña, los gastos pesan poco en la cuenta. Si es grande, conviene preguntarse por qué los gastos consumen una parte tan alta de la renta. Una comunidad con derramas frecuentes o un edificio que exige reparaciones con regularidad son las causas más habituales.

Cómo aplicar este cálculo en España

En España, comparar el yield de un inmueble con el de otras opciones de ahorro es práctica habitual entre quien valora invertir en alquiler frente a un depósito a plazo fijo o a letras del Tesoro. La ventaja del yield es que ofrece una base de comparación rápida entre ciudades y tipologías, porque el mercado de alquiler varía mucho entre, por ejemplo, un piso en Madrid o en Barcelona y una casa en un municipio pequeño del interior.

Hay un supuesto que conviene tener presente: el yield asume que el inmueble está siempre alquilado, sin periodos vacíos entre arrendatarios. En la práctica, los meses sin inquilino reducen la renta anual efectivamente cobrada. Quien quiera una cifra más realista debe introducir una renta mensual que refleje esa expectativa, en lugar de suponer una ocupación permanente.

Otra convención de mercado divide el yield neto entre el valor total de la inversión, y no solo entre el valor del inmueble. En ese caso, el denominador suma al precio de compra los gastos de adquisición que se pagan al formalizar la compra. Esta calculadora usa el valor del inmueble en ambos indicadores, que es la forma más habitual de comparar yields entre inmuebles distintos. Quien prefiera incluir los gastos de adquisición puede sumarlos al valor antes de introducir el dato.

Los gastos deducibles a efectos del IRPF no coinciden necesariamente con los gastos que entran en el yield neto. Los rendimientos del capital inmobiliario se declaran con reglas propias, que fija la normativa tributaria y que la Agencia Tributaria publica. El yield es una métrica de inversión pensada para comparar inmuebles entre sí, mientras que la declaración fiscal aplica criterios de admisión de gastos que pueden diferir de los costes reales de mantener el inmueble arrendado. Tampoco hay que olvidar que la duración del contrato y las condiciones para actualizar la renta, reguladas por la Ley de Arrendamientos Urbanos (Ley 29/1994), influyen en la renta que puede preverse.

Errores habituales al calcular el yield

El error más frecuente es comparar el yield bruto de un inmueble con el yield neto de otro, como si fueran la misma métrica. Los dos números responden a preguntas distintas, y solo tiene sentido comparar indicadores del mismo tipo, bruto con bruto y neto con neto.

Otro error es olvidar los gastos irregulares, como las obras de conservación o las derramas extraordinarias de la comunidad, que solo aparecen cada varios años. Quien calcula el yield neto solo con los gastos corrientes tiende a sobrestimar la rentabilidad real del inmueble, porque tarde o temprano esas obras llegan.

También es habitual usar como renta la que se anuncia en lugar de la que efectivamente se cobra, sin descontar los meses sin inquilino ni los impagos. El resultado parece mejor de lo que será en la práctica.

Por último, hay quien asume que un yield más alto significa siempre una mejor inversión, sin considerar el riesgo. Un inmueble con yield elevado en una zona de demanda inestable puede rentabilizar menos, a largo plazo, que otro con yield más moderado situado en una zona con demanda estable y menor riesgo de periodos vacíos.

Cuándo no basta con esta métrica

El yield no sirve para comparar un alquiler de temporada o turístico con un alquiler de larga duración, porque la ocupación, la gestión y la fiscalidad de cada modalidad son muy distintas. Tampoco recoge el coste de un préstamo hipotecario. Un inmueble comprado con financiación tiene una rentabilidad sobre el capital propio diferente de la rentabilidad sobre el valor total del inmueble, porque el préstamo altera la cuenta. Si el préstamo está referenciado al Euríbor, su evolución cambia el coste de la financiación y, con ello, el resultado final para el propietario.

Casos límite del cálculo

El valor del inmueble es el divisor de los dos indicadores, así que tiene que ser mayor que cero. Con un valor igual a cero o negativo, ningún yield puede calcularse, porque la división no está definida y el resultado no es válido. Hay que corregir el dato de entrada antes de interpretar cualquier cifra.

Si los gastos anuales superan la renta anual, es decir, la renta mensual multiplicada por 12, el yield neto sale negativo. Ese resultado se expresa con signo menos y significa que el alquiler no cubre los gastos del inmueble: el propietario tendría que aportar dinero cada año para mantenerlo. Un yield neto negativo es una señal de alerta que merece revisión, ya sea por una cuota de comunidad elevada, por un seguro caro o por una renta demasiado baja para el inmueble. El yield bruto, en cambio, no cambia por los gastos, porque no los tiene en cuenta.

Un yield negativo tampoco debe leerse como una pérdida exacta del año, porque el cálculo es una foto anual con la renta y los gastos indicados. Sirve para detectar un problema en la estructura de costes del inmueble, no para predecir el saldo final de un ejercicio fiscal.

Cuándo consultar a un profesional

Esta calculadora ofrece una primera lectura de la rentabilidad de un inmueble arrendado, pero no sustituye un análisis completo de la inversión. La fiscalidad de los rendimientos del capital inmobiliario, las obligaciones del arrendador y las condiciones concretas del contrato de arrendamiento también pesan en la decisión final.

Antes de avanzar con una compra para alquilar, conviene confirmar los números con un asesor financiero o un asesor fiscal, sobre todo cuando la inversión es significativa o cuando existe financiación bancaria asociada a la compra.

El Banco de España publica estadísticas oficiales sobre el crédito en España y sobre las entidades que lo conceden. Aunque el yield no es un producto de crédito, un inmueble financiado para alquilar sigue las mismas reglas que el préstamo hipotecario para vivienda, cuya supervisión corresponde a esta institución.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula el yield bruto de un alquiler?

El yield bruto se obtiene dividiendo la renta anual cobrada entre el valor del inmueble y multiplicando por 100 para expresarlo en porcentaje. La renta anual es la renta mensual multiplicada por 12. El valor del inmueble puede ser el precio de compra o, si ya es propietario, su valor de mercado actual. Es la forma más rápida de comparar la rentabilidad de distintos inmuebles, pero no tiene en cuenta los gastos que el inmueble genera a lo largo del año, por lo que siempre ofrece una cifra igual o superior al yield neto.

¿Cuál es la diferencia entre el yield bruto y el yield neto?

El yield bruto usa solo la renta anual y el valor del inmueble. El yield neto resta antes de la renta los gastos anuales, como la cuota de la comunidad de propietarios, el seguro, el mantenimiento y el IBI, y después divide entre el valor del inmueble. Como los gastos reducen la renta considerada, el yield neto queda por debajo del bruto, salvo que el inmueble no tenga ningún gasto. El neto refleja mejor lo que queda al propietario, mientras que el bruto sirve como primer filtro rápido entre varias opciones.

¿Qué gastos conviene incluir en el cálculo del yield neto?

Conviene incluir los gastos corrientes y previsibles ligados al inmueble alquilado: cuota de la comunidad de propietarios, seguro del inmueble, mantenimiento habitual y el IBI. Las obras puntuales de mayor importe conviene presupuestarlas aparte o repartirlas en varios años, porque si solo aparecen cada varios años distorsionan el cálculo de un único ejercicio. Tampoco deben confundirse estos gastos con los que se deducen en el IRPF, que siguen reglas propias.

¿El yield de alquiler tiene en cuenta el préstamo hipotecario de la compra?

No. El yield bruto y el yield neto comparan la renta con el valor del inmueble, con independencia de que la compra se haya financiado o no. Quien compró con un préstamo hipotecario obtiene una rentabilidad distinta sobre el capital propio invertido, que depende del importe financiado, del tipo de interés y de las condiciones concretas del préstamo, incluida su referencia al Euríbor si la tiene. Para medir esa rentabilidad conviene hacer un análisis aparte que incluya los intereses pagados.

¿Qué yield es más fiable para comparar inmuebles?

El yield neto se aproxima más a la rentabilidad real, porque descuenta los gastos que el inmueble exige. El yield bruto sigue siendo útil como primer filtro entre muchas opciones, pero solo compara bien inmuebles con estructuras de gastos parecidas, ya que dos viviendas con la misma renta y el mismo valor pueden tener cargas de comunidad muy distintas. Lo más prudente es usar ambos indicadores, comparando siempre bruto con bruto y neto con neto.

¿Cuándo conviene consultar a un profesional antes de comprar un inmueble para alquilar?

Conviene consultar a un asesor financiero o a un asesor fiscal cuando la compra se financia con un préstamo hipotecario, cuando la inversión es significativa o cuando hay que comparar el inmueble con alternativas financieras concretas. También es recomendable un asesoramiento especializado sobre la fiscalidad de los rendimientos del capital inmobiliario y sobre las obligaciones del arrendador que establece la Ley de Arrendamientos Urbanos. El profesional puede revisar los números con los datos reales del inmueble y de su contrato.

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Por RivoCalc · Revisado según la metodología editorial · Actualizado el 10 de octubre de 2026

Esta calculadora ofrece una estimación con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero ni fiscal. Los resultados reales dependen de las condiciones de cada inmueble, del mercado de alquiler local y de la situación concreta del inversor. Para tomar decisiones de inversión conviene consultar a un profesional cualificado.