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Calculadora del DSTI y Ratio de Esfuerzo

Calcula el DSTI (ratio de esfuerzo) del hogar con el agravamiento que aplican los bancos en España. Compara el ratio actual con el de estrés.

El DSTI es la proporción de la renta mensual neta comprometida con las cuotas de crédito: se suman todas las cuotas mensuales del hogar y se divide el total por la renta neta de ese mismo hogar. Si las prestaciones absorben la mitad de lo que entra cada mes en la cuenta, el DSTI es del 50%. La división es sencilla, pero el número que registra la institución de crédito es casi siempre superior al que sale de esta cuenta directa.

La razón está en el método de evaluación de solvencia. La cuota del crédito que se solicita no entra por su valor contratado, sino agravada por una subida hipotética de la tasa de interés, tanto mayor cuanto más largo sea el plazo. Cuando el contrato se prolonga más allá de la edad de jubilación, se suma un segundo ajuste que anticipa la reducción de renta que el paso al retiro habitualmente implica. El resultado es un ratio de estrés, más conservador que la fotografía del mes actual.

Esta calculadora sigue ese camino. Se introduce la renta neta del hogar, el total de las cuotas ya contratadas y las condiciones del nuevo crédito. A partir de ahí se calcula la cuota del nuevo préstamo por el sistema francés, que es el método de amortización usado en la generalidad del crédito hipotecario en España, y se repite el cálculo con la tasa agravada. El resultado muestra los dos ratios lado a lado: el que la familia ve hoy y el que la institución registrará en su análisis.

Sirve para quien prepara una solicitud de crédito hipotecario, para quien quiere saber cuánto espacio le queda antes de contratar un crédito para vehículos, y para quien ya tiene varios préstamos y desea conocer su posición antes de solicitar más crédito.

El resultado se actualiza automáticamente.

Suma de los ingresos netos de todos los titulares, tras impuestos y cotizaciones

Total mensual de hipoteca, préstamo de coche, préstamo personal y tarjetas aplazadas

Capital que se desea financiar en el nuevo contrato

Duración total del nuevo contrato, en años

Tipo nominal anual previsto para el nuevo contrato

Puntos porcentuales sumados al tipo para simular una subida futura, como exige el análisis de solvencia

DSTI con recargo

52,2%

Relación entre el servicio de la deuda y los ingresos netos, con la cuota del nuevo préstamo ya recargada

Cuota del nuevo préstamo
709,57 €
Cuota con recargo
849,16 €
Total de cargas mensuales
1149,16 €
DSTI sin recargo
45,9 %
DSTI de los préstamos actuales
13,6 %
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Cómo funciona

1

Introduce la renta neta mensual del hogar, sumando los rendimientos de todos los titulares después de IRPF y aportaciones a la Seguridad Social.

2

Indica el total de las cuotas mensuales de los créditos ya contratados, incluyendo saldos de tarjetas pagadas en plazos y responsabilidades como avalista.

3

Completa las condiciones del nuevo crédito: importe, plazo en años y tasa de interés anual esperada.

Fórmula

DSTI = ((ΣPa + Pn) / R) × 100, con Pn = M × i / (1 − (1 + i)⁻ⁿ)
DSTIRatio entre el servicio de la deuda y la renta, expresado en porcentaje
ΣPaSuma de las cuotas mensuales de los créditos ya contratados por el hogar
PnCuota mensual del nuevo crédito, calculada por el sistema francés con la tasa ya agravada por el test de estrés
RRenta neta mensual del hogar, tras impuestos y aportaciones a la Seguridad Social
MImporte del nuevo crédito
iTasa de interés mensual, obtenida dividiendo la tasa anual agravada entre doce
nNúmero total de cuotas, igual al plazo en años multiplicado por doce

Cómo funciona el cálculo

DSTI: el ratio que decide la aprobación del crédito

Quién solicita crédito en España descubre pronto que hay un número que pesa más que todos los otros. Se llama DSTI, sigla inglesa de debt service to income, y se corresponde con lo que en español se designa como ratio de esfuerzo. Mide la parte de la renta neta mensual que queda comprometida con el pago de cuotas de crédito.

Las instituciones de crédito calculan este ratio antes de decidir. Y lo calculan de forma más exigente que la cuenta simple que la mayoría de las personas hace en casa. La diferencia está en el agravamiento: la cuota que entra en el ratio no es la cuota de hoy, sino la cuota en un escenario de subida de las tasas de interés. Por eso una familia concluye que tiene margen y recibe después una respuesta negativa. Esta calculadora reproduce ambas cuentas, la actual y la agravada.

Qué entra en el numerador y en el denominador

El numerador suma todo lo que se paga mensualmente por concepto de crédito: crédito hipotecario, crédito para vehículos, crédito personal, saldos de tarjeta en pago fraccionado y líneas de crédito asociadas a la cuenta. Cuentan las cuotas de todos los titulares del hogar, no solo las de quien firma el nuevo contrato. Cuentan también las responsabilidades asumidas como avalista, porque el riesgo existe aunque el pago lo efectúe otra persona.

El denominador es la renta neta mensual del hogar, es decir, aquello que entra realmente en la cuenta después del IRPF y las aportaciones a la Seguridad Social. Entran salarios netos, pensiones, rentas recibidas y otros rendimientos regulares y declarados. No entran rendimientos ocasionales, ayudas puntuales ni trabajo no declarado, porque ninguna institución los acepta como base de análisis.

Un detalle cambia todo en la práctica. Una pareja de Madrid en la que solo uno de los miembros aparece como titular presenta un ratio bastante más alto que esa misma pareja con los dos como cotitulares, porque el segundo rendimiento queda fuera del denominador. Antes de presentar la solicitud, compensa probar ambas configuraciones.

Por qué el ratio del banco es siempre más alto

La evaluación de solvencia exige que la cuota del nuevo contrato se simule con una tasa de interés superior a la contratada. La lógica es directa: un préstamo a tasa variable acompaña al índice de referencia, y el índice sube. Si el hogar solo aguanta la cuota en el escenario más favorable, el crédito es frágil. El agravamiento es mayor en los plazos largos, porque hay más años de exposición al riesgo de subida.

Existe un segundo ajuste, ligado a la edad. Cuando el contrato termina después de la edad de jubilación, el análisis anticipa la reducción de renta que el paso al retiro habitualmente implica. El ratio deja de basarse solo en la renta actual y pasa a considerar la renta previsible al final del plazo. Por eso alargar el plazo ni siempre mejora la posición de quien solicita: baja la cuota, pero empuja el contrato a una fase de la vida con menos renta.

El Banco de España establece límites a este ratio en sus recomendaciones macroprudenciales dirigidas a las instituciones de crédito. Estas recomendaciones no son prohibiciones legales, sino orientaciones de supervisión que las instituciones siguen, con un margen limitado de excepciones en cada período. En la práctica, quien queda por encima del límite recomendado no es rechazado automáticamente, pero compite por ese margen estrecho.

Manejo del escenario de tasa cero

En circunstancias excepcionales (políticas monetarias de tasa cero, períodos de promoción especial), la tasa de interés puede aproximarse a cero (i ≈ 0). En este caso, la fórmula se simplifica: cuando i = 0, el término (1 - (1 + i)⁻ⁿ) tiende a 1, y la cuota Pn se reduce a M / n (el importe dividido entre el número total de cuotas). Esta calculadora maneja automáticamente este caso límite; el resultado será una cuota mínima y, por tanto, un DSTI muy reducido. Sin embargo, conviene recordar que las tasas reales nunca son verdaderamente cero, y que cualquier ligera variación al alza incide significativamente en la cuota y el ratio final.

Errores comunes a evitar

El primer error es usar la renta bruta. El ratio se calcula sobre la neta, y la distancia entre ambas es suficiente para transformar un resultado cómodo en un resultado ajustado.

El segundo es olvidar los créditos pequeños. Una tarjeta pagada en plazos o un crédito para electrodomésticos parecen irrelevantes aisladamente, pero se suman al numerador y quedan visibles en la Central de Información de Riesgos del Banco de España, que las instituciones consultan antes de decidir.

El tercero es confundir ratio de esfuerzo con presupuesto familiar. El DSTI mide crédito y nada más. No incluye alquiler, comunidad de propietarios, guardería, transporte ni alimentación. Dos hogares con el mismo ratio pueden tener márgenes muy diferentes, porque lo que sobra en términos absolutos depende del nivel de renta. Una familia de renta modesta puede quedarse sin espacio en un ratio que en otro hogar sería tranquilo.

El cuarto es sumar catorce meses como si fueran doce. Los subsidios de vacaciones y Navidad no transforman la renta mensual regular, y es sobre esa renta regular que el análisis trabaja.

Cuándo hablar con un profesional

Esta calculadora reproduce el método con fidelidad, pero no sustituye el análisis de la institución. La decisión final pondera también el histórico de impagos, la estabilidad y el tipo de vínculo laboral, la relación entre el importe prestado y el valor de la garantía, y la antigüedad de la relación bancaria. Cuando el ratio calculado queda cerca del límite recomendado, compensa hablar con un intermediario de crédito registado en el Banco de España, que compara propuestas de varias instituciones e identifica cuál de ellas tiene margen disponible para el perfil en cuestión.

El Banco de España es el supervisor de las instituciones de crédito en España. El Real Decreto 719/2011 (RD 719/2011) establece la normativa de evaluación de solvencia que enmarca este cálculo, y las recomendaciones macroprudenciales del Banco de España sobre DSTI, LTV y madurez del crédito reflejan la política de supervisión vigente. El Euríbor es el índice de referencia usado en la mayoría de los créditos hipotecarios de tasa variable en España.

Preguntas frecuentes

¿Qué significan DSTI y ratio de esfuerzo? ¿Son lo mismo?

DSTI es la sigla inglesa de debt service to income, que se traduce por servicio de la deuda sobre renta. En España el mismo indicador se conoce como ratio de esfuerzo. Ambos términos designan el mismo ratio: la parte de la renta neta mensual comprometida con cuotas de crédito. La sigla DSTI aparece sobre todo en el lenguaje de supervisión del Banco de España, mientras que ratio de esfuerzo es el término cotidiano.

¿Cómo se calcula el DSTI?

Se suman todas las cuotas mensuales de crédito del hogar, incluyendo el crédito que se pretende contratar, y se divide ese total por la renta neta mensual del hogar. El resultado se multiplica por cien para expresarlo en porcentaje. La cuota del nuevo crédito se calcula por el sistema francés, con cuota constante durante todo el plazo, y entra en el cálculo ya con el agravamiento de tasa exigido por la evaluación de solvencia.

¿Qué rentas y qué gastos entran en el cálculo?

En la renta entra todo lo que es regular, declarado y neto: salarios después de IRPF y aportaciones a la Seguridad Social, pensiones, rentas recibidas y otros rendimientos estables de todos los titulares. En los gastos entran todas las cuotas de crédito activas, del crédito hipotecario al crédito personal, al de vehículos y a los saldos de tarjeta pagados en plazos. Alquileres, cuota de comunidad y gastos corrientes quedan fuera, porque el ratio mide endeudamiento y no presupuesto familiar.

¿Por qué el banco llega a un DSTI más alto que el mío?

Porque la institución no usa la cuota en las condiciones actuales. Aplica un agravamiento a la tasa de interés del nuevo contrato para probar la capacidad de pago en un escenario de subida, con un agravamiento mayor en los plazos más largos. Si el contrato termina después de la edad de jubilación, considera además la reducción de renta esperada en esa etapa. Además suma responsabilidades que muchas personas olvidan, como créditos de los que son avalistas.

¿Cómo se puede reducir el DSTI antes de solicitar crédito?

Las vías más efectivas son reducir el numerador o aumentar el denominador. Cancelar créditos de corto plazo y alto coste, como tarjetas y créditos personales pequeños, libera espacio inmediato. Dar una entrada mayor en el crédito hipotecario reduce el importe financiado y, con él, la cuota. Incluir un segundo titular con renta declarada aumenta la renta considerada. Consolidar créditos en un solo contrato baja la cuota mensual, aunque tienda a aumentar el coste total de intereses.

¿Cuándo debo consultar a un profesional?

Siempre que el ratio calculado quede cerca del límite recomendado, o cuando existen varias responsabilidades activas y no es claro cuáles bloquean la aprobación. Un intermediario de crédito registado en el Banco de España compara propuestas de varias instituciones y conoce el margen de excepciones que cada una tiene disponible. Para decisiones de crédito hipotecario, esta conversación debe ocurrir antes de la firma del contrato-promesa, no después.

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Por RivoCalc · Revisado según la metodología editorial · Actualizado el 15 de agosto de 2026

Esta calculadora proporciona una estimación con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. Los valores reales dependen de las condiciones de cada institución y de la situación específica de cada hogar. Para decisiones de crédito, consulte un profesional cualificado o su institución bancaria. El Real Decreto 719/2011 y las recomendaciones macroprudenciales del Banco de España establecen el marco regulatorio de la evaluación de solvencia; esta calculadora sigue esa metodología pero no sustituye el análisis formal de la institución.